Díaz-Canel repite el guion de «el pueblo está listo para la guerra»… cuando llevan años luchando… pero contra apagones, hambre y escasez

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel volvió a subirse al guion de siempre durante una entrevista con RT, soltando el clásico mensaje de resistencia y combate. Según él, Cuba cuenta con un pueblo listo para enfrentar cualquier agresión externa. Lo curioso es que ese mismo pueblo lleva años luchando… pero contra apagones, hambre y escasez.

Las declaraciones llegan en medio de un momento crítico. Desde inicios de 2026, la situación económica se ha deteriorado aún más tras el golpe que significó la caída del régimen de Nicolás Maduro, lo que dejó a la isla sin su principal fuente de petróleo. Y claro, cuando faltan soluciones, el discurso oficial sube el volumen.

En la entrevista, Díaz-Canel recordó a militares cubanos caídos en Venezuela, utilizándolos como símbolo de la supuesta disposición combativa del país. A partir de ahí lanzó la idea de que si unos pocos combatieron allá, millones harían lo mismo en Cuba. Una narrativa épica que choca de frente con la realidad de un país agotado.

También rechazó comparaciones con Venezuela, insistiendo en que Cuba tiene su propia historia de resistencia. Habló de más de seis décadas enfrentando presiones externas, repitiendo el argumento del “bloqueo” como explicación central de todos los problemas. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿hasta cuándo el mismo cuento para justificar el mismo desastre?

Mientras tanto, el mandatario volvió a mencionar reformas internas, como la reducción de ministerios y cambios para “disminuir la burocracia”. Promesas que suenan recicladas, porque el problema no es el tamaño del aparato… es cómo funciona. Cambiar estructuras sin cambiar el sistema es como pintar una casa que se está cayendo.

Todo esto forma parte de una estrategia más amplia. Díaz-Canel ha intensificado su presencia mediática internacional, intentando vender la imagen de un país firme y resistente. Incluso ha repetido que Cuba no es un estado fallido, sino uno “cercado”.

Pero en la calle la historia es otra. Porque mientras arriba hablan de guerra y resistencia, abajo la gente está en modo supervivencia. Y la verdad, asere, es que ningún discurso llena un plato vacío ni enciende una casa a oscuras.