El curioso rincón de La Habana en el que el mítico mafioso Al Capone prefería perderse cuando visitaba Cuba

En pleno corazón de La Habana, frente al Paseo del Prado, se levanta un edificio que parece sacado de otra época: el icónico Hotel Sevilla, considerado el primer gran hotel de lujo del siglo XX en la capital cubana. Pero más allá de su elegancia, este lugar guarda historias que mezclan glamour… y crimen.

Una de las más comentadas tiene como protagonista a Al Capone, el famoso mafioso estadounidense que convirtió el hotel en su cuartel general durante una de sus visitas a la isla. Según cuentan, ocupó por completo el sexto piso, rodeado de guardaespaldas y moviendo hilos en la sombra.

Capone no pasó desapercibido. Entre anécdotas que aún circulan, se dice que reunió al personal que lo atendía y, sin mucho discurso, les regaló a cada uno un billete de cien dólares. Un gesto que mezclaba poder, dinero… y ese estilo intimidante que lo caracterizaba.

Pero el Sevilla no es solo historia de mafia. Su arquitectura también habla por sí sola. Inspirado en el estilo morisco de La Alhambra, el hotel destaca por sus arcadas, columnas y mosaicos que le dan un aire único en la ciudad.

En su interior, el lujo se mantiene como sello distintivo. Piscina, restaurantes, salones exclusivos… y espacios como el famoso Roof Garden, también conocido como la Torre de Oro, que en su momento fue el punto de encuentro de la alta sociedad habanera.

Por sus pasillos también pasaron figuras de renombre como Josephine Baker, Lola Flores, Ted Williams y el escritor Vicente Blasco Ibáñez, quien incluso mencionó el hotel en una de sus obras.

Desde su construcción en 1908, el Sevilla ha sido símbolo de elegancia y prestigio. Hoy sigue en pie, con capacidad para cientos de huéspedes, funcionando como una cápsula del tiempo en medio de una ciudad que ha cambiado… pero no siempre para mejor.

Y ahí está la contradicción.

Mientras este hotel conserva su brillo histórico, la realidad de La Habana actual es otra muy distinta, marcada por carencias, deterioro y una gestión que no logra sostener ni lo básico.