Un video que corre como pólvora en redes sociales muestra una escena que cada vez se repite más en Cuba: vecinos tomando la justicia por su cuenta. Esta vez ocurrió en La Ceiba, municipio Playa, en La Habana, donde varios residentes capturaron a un presunto ladrón y lo mantuvieron retenido sobre un triciclo hasta que llegó la policía.
Las imágenes hablan por sí solas. Se siente la tensión, pero sobre todo el cansancio de la gente, que ya no confía en que las autoridades resuelvan nada. En medio del video, uno de los presentes señala al detenido como un delincuente habitual de la zona del Fruticuba, asegurando incluso que estaría vinculado a hechos violentos anteriores, incluyendo un asalto que dejó a una persona gravemente herida.
Pero como casi todo en Cuba hoy, la historia no es blanco y negro. En redes, el caso ha dividido opiniones. Hay quienes aplauden la reacción del barrio, defendiendo que cuando el sistema falla, el pueblo responde, mientras otros advierten del peligro de caer en la justicia por mano propia.
El nombre que más suena es el de “Raymi”, un joven de Pogolotti que, según varios comentarios, habría caído en una espiral complicada tras la muerte de su madre, marcada por el consumo de drogas y problemas personales. Una historia que mezcla dolor, marginalidad y abandono, y que ha despertado cierta empatía en medio de la indignación.
Pero más allá del individuo, este episodio deja al descubierto algo mucho más serio: el creciente deterioro de la seguridad en Cuba. Cada vez son más los barrios donde la gente decide actuar por su cuenta, no por gusto, sino porque sienten que están solos frente al delito.
Las cifras no ayudan a calmar el panorama. Se habla de miles de delitos verificados en el país, con un aumento alarmante en comparación con años anteriores. Y detrás de eso, factores como el auge de las drogas siguen echando leña al fuego.

