El panorama migratorio para los cubanos en Estados Unidos volvió a dar un giro brusco. Este fin de semana, muchos de los que entraron con CBP One empezaron a recibir notificaciones del Departamento de Seguridad Nacional informando que su parole quedaba cancelado otra vez. Sí, otra vez.
Se trata de la tercera oleada de revocaciones impulsadas bajo la actual administración, y la reacción no se hizo esperar. En redes sociales, los testimonios hablan por sí solos: personas que se acostaron con estatus legal y amanecieron sin él. Así, sin aviso claro y con más dudas que respuestas.
Las cartas oficiales, fechadas el 24 de abril, justifican la medida alegando que ya no existen razones humanitarias o de interés público para mantener el parole. Traducido al lenguaje de la calle: te dieron permiso… y ahora te lo quitan cuando quieren.
El problema es que esto ocurre en medio de una batalla legal que ya había puesto freno a este tipo de decisiones. Una jueza federal había ordenado restaurar el estatus de estos migrantes, señalando que las cancelaciones masivas eran ilegales si no se analizaban caso por caso. Pero ahora, todo apunta a que están buscando la vuelta para saltarse esa decisión.
Y mientras los abogados discuten en tribunales, la gente es la que sufre. Algunos migrantes han reportado irregularidades en las notificaciones, desde correos sospechosos hasta errores en los destinatarios. Más incertidumbre en un proceso que ya de por sí es complicado.
Además, la cancelación no viene sola. También se caen los permisos de trabajo, dejando a muchos en una situación económica bien difícil. Y por si fuera poco, el mensaje oficial incluye una recomendación directa: que abandonen el país por su cuenta.
Este escenario no es nuevo. Desde 2025, miles de cubanos han vivido este sube y baja constante con su estatus migratorio. Un día tienen papeles, al otro están en el aire. Una montaña rusa legal que no deja a nadie tranquilo.
El programa CBP One permitió la entrada de cientos de miles de migrantes en los últimos años, incluyendo más de cien mil cubanos. Hoy, muchos de ellos vuelven a estar en una zona gris, sin saber qué hacer ni a qué atenerse.
Ante este panorama, expertos en inmigración insisten en algo clave: no tomar decisiones apresuradas. Salir del país sin asesoría puede cerrar puertas que después no se vuelven a abrir.

