Díaz-Canel encabezó una marcha por el 1ro de Mayo entre caras serias y un despliegue militar en sus alrededores que demuestra el miedo

El desfile del Día Internacional de los Trabajadores en Cuba arrancó este viernes con la misma escenografía de siempre, pero con un ambiente que no se puede tapar ni con consignas. Miguel Díaz-Canel encabezó la marcha en La Habana, acompañado por la cúpula del poder, mientras miles de cubanos avanzaban hacia la Tribuna Antiimperialista José Martí… muchos de ellos sin muchas opciones.

Desde bien temprano, la capital amaneció tomada por un fuerte despliegue de fuerzas del MININT, militares y agentes de seguridad, en medio de una crisis que tiene al país contra la pared. La imagen no engaña: más control que entusiasmo.

El recorrido comenzó en la Plaza de la Revolución, según la versión oficial, pero lo que se vio fue otra cosa. Fotos difundidas por el propio gobierno mostraron a un Díaz-Canel serio, rodeado de su círculo más cercano, incluyendo a Lis Cuesta, Bruno Rodríguez y Roberto Morales Ojeda, todos protegidos por un anillo de seguridad que dice más que mil discursos.

Aunque el aparato propagandístico habla de “movilización masiva”, la realidad en la calle es distinta. Muchos trabajadores y estudiantes asisten obligados, con la presión de sanciones laborales o académicas si deciden no presentarse. Aquí no hay espontaneidad, hay control.

El cambio de escenario tampoco pasó desapercibido. Mover el acto principal desde la histórica Plaza hasta la Tribuna Antiimperialista fue vendido como un gesto de “austeridad” por la crisis energética. Pero para muchos, eso no es más que un intento de disimular la baja participación y evitar mostrar el desgaste del sistema.

El tono del evento tampoco dejó dudas. La narrativa oficial volvió a lo mismo de siempre: confrontación, consignas y enemigos externos. Díaz-Canel llamó a defender la Patria desde las calles, mientras la CTC hablaba de “trincheras de combate”. Más discurso político que reivindicación obrera, como ya es costumbre.

En teoría, el desfile celebra a los trabajadores. En la práctica, se ha convertido en una vitrina ideológica del régimen, en un país donde la crisis económica, los apagones y la escasez marcan la vida diaria.

Este 1ro de Mayo deja una imagen clara: un gobierno aferrado al control, intentando proyectar fuerza, mientras la realidad del país cuenta otra historia muy distinta.