En Cuba no todo es política y crisis… también hay historias que parecen sacadas de otro mundo. Una de las más inquietantes es la de la Luz del Piojillo, una leyenda que todavía hoy pone a pensar a más de uno en la zona de Báguanos, en el oriente del país.
Dicen los vecinos que en medio de la noche aparecen luces misteriosas que se mueven entre los montes, como si alguien —o algo— estuviera buscando algo perdido. Y según la tradición, no es cualquier cosa: se trata de un tesoro enterrado lleno de oro y plata que nunca ha sido encontrado.
La historia viene desde los tiempos de la colonización española, cuando tres hacendados, muertos del miedo por ataques de indígenas rebeldes conocidos como “los 21”, decidieron huir hacia Bayamo cargando con sus riquezas. Pero la cosa no terminó bien… ni de cerca.
En medio del monte, agotados, los esclavos y los indígenas que los acompañaban pidieron parar. Los españoles, desesperados por proteger su fortuna, los obligaron a cavar un hueco profundo donde escondieron los cofres llenos de metales preciosos. Hasta ahí parece una historia más… pero lo que vino después fue puro horror.
Para asegurarse de que nadie revelara el secreto, los hacendados mataron a quienes los ayudaron y los enterraron junto al tesoro. Así, sin más. Un acto brutal que, según cuentan, desató lo que hoy sigue ocurriendo en la zona.
La huida continuó, pero no llegaron lejos. Los “21” los alcanzaron, los capturaron y terminaron ejecutándolos de manera violenta. Nadie escapó. Nadie contó la historia… pero el monte sí la guardó.
Desde entonces, las noches en Báguanos no son iguales. Campesinos aseguran ver luces que aparecen y desaparecen, unas que asustan, otras que parecen guiar. Según la creencia popular, son las almas de los muertos.
Por un lado, están los espíritus de los hacendados, condenados a buscar eternamente su tesoro perdido. Por otro, las almas de los esclavos y sirvientes, que intentan llevar a los vivos hasta el lugar exacto… como si quisieran que se hiciera justicia.
Pero aquí viene lo curioso: nadie ha logrado encontrar el tesoro. A pesar de las historias, de las luces y de los intentos, el secreto sigue enterrado.
Y así, entre miedo, ambición y misterio, la Luz del Piojillo sigue viva. Porque en Cuba, compay… hay historias que el tiempo no borra.

