El Primero de Mayo en Cuba ya no es lo que era… y eso se notó sin esfuerzo este 2026. Lo que antes el régimen vendía como una movilización gigantesca, esta vez quedó marcado por calles menos llenas, entusiasmo apagado y una puesta en escena difícil de sostener.
El evento, movido de la Plaza de la Revolución a la Tribuna Antiimperialista frente al Malecón, llegó con la excusa de la “austeridad” y el famoso “bloqueo energético”. Pero más de uno lo vio como lo que realmente parece: un intento de esconder la incapacidad de convocar multitudes como antes.
Desde temprano, demasiado temprano, arrancó la marcha. Horarios de madrugada que, según muchos, no fueron casualidad. Menos calor, sí… pero también menos exposición del vacío. Porque cuando hay que levantar a la gente casi de noche, algo no cuadra.
En redes, el comentario fue directo y sin rodeos. Se pasó de llenar plazas con discursos interminables a marchas tímidas que no logran disimular el bajón. Y eso, incluso con presión sobre trabajadores estatales, ya no se puede maquillar fácil.
La cúpula estuvo ahí, como siempre. Díaz-Canel al frente, acompañado de sus figuras habituales y con Raúl Castro reapareciendo para reforzar la imagen de continuidad. Pero ni eso logró levantar el ánimo.
El contraste con años anteriores pesa. Antes hablaban de millones en las calles; hoy, la percepción es otra. Menos gente, menos ganas y más obligación.
Para llenar huecos, se repitió la fórmula de siempre. Denuncias de niños sacados de escuelas para participar, y detenciones preventivas como la del periodista Ángel Cuza en la víspera del evento. Control antes que espontaneidad.
Mientras tanto, el discurso oficial siguió apuntando al “bloqueo” como causa de todos los males. Pero la realidad en la calle es más dura: apagones de hasta 25 horas, transporte colapsado y una escasez que no da tregua.
En ese contexto, sostener la idea de un apoyo masivo se vuelve cada vez más complicado. Porque una cosa es el guion… y otra muy distinta lo que se ve.
Y lo que se vio este Primero de Mayo fue claro: el músculo de movilización del régimen ya no es el mismo… y cada año cuesta más disimularlo.

