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	<title>Curiosidades &#8211; Cubacute</title>
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	<description>Noticias de Cuba y Miami</description>
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	<title>Curiosidades &#8211; Cubacute</title>
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		<title>Antoñica Izquierdo: la cubana que curaba con agua y terminó silenciada y encerrada en Mazorra</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 02:39:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
		<category><![CDATA[Antoñica Izquierdo]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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					<description><![CDATA[Antoñica Izquierdo: la cubana que curaba con agua y terminó silenciada y encerrada en Mazorra]]></description>
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<p>En lo más profundo de Pinar del Río, lejos del ruido y las promesas vacías, nació una historia que parece de película… pero es bien cubana. <strong>Antoñica Izquierdo, una guajira humilde, sin estudios y viviendo en la miseria</strong>, se convirtió en un fenómeno que nadie pudo ignorar.</p>



<p>Vivía en Cayos de San Felipe, cargando con su casa, su esposo y siete muchachos, en condiciones durísimas. <strong>Descalza, flaca, sin saber ni su propia edad</strong>, pero con una fe que no cabía en el bohío donde dormía. Ella lo tenía claro: su misión era ayudar. Y repetía siempre que <strong>la verdadera cura venía de la fe en Dios</strong>.</p>



<p>Todo cambió en enero de 1936. Su hijo menor enfermó y, sin dinero ni medicina, Antoñica se quedó sin opciones. Fue entonces cuando aseguró haber recibido un mensaje divino que le enseñaba a sanar con agua… pero con una condición: <strong>no cobrar nunca ni usar ese don por interés</strong>.</p>



<p>El niño sanó. Y ahí arrancó la leyenda.</p>



<p>En cuestión de días, aquello se regó como pólvora. <strong>Gente de toda Cuba empezó a llegar</strong>, a pie, en carreta, como fuera. Su bohío se convirtió en santuario improvisado. Las colas duraban días. Y ella, sin descanso, desde el amanecer hasta la noche, atendiendo a todo el mundo con una palangana de agua y una oración.</p>



<p>Pero ya tú sabes cómo funciona esto… cuando algo no se puede controlar, molesta.</p>



<p><strong>Médicos, boticarios y políticos empezaron a verla como una amenaza</strong>, porque Antoñica no respondía a intereses ni a dinero. No la podían manipular. Y eso, en Cuba, siempre ha sido peligroso.</p>



<p>La acusaron de ejercer medicina ilegal. No pudieron probar nada. Luego le inventaron otro cargo: influir en la gente para no votar, porque ella decía que la política era cosa del Diablo. <strong>El pueblo salió a defenderla</strong>, pero el poder no perdona a quien no se alinea.</p>



<p>La movieron de un lugar a otro hasta que, aprovechando el contexto político, decidieron quitarla del medio. <strong>La declararon mentalmente inestable y la encerraron en Mazorra</strong>, donde terminó muriendo en 1945. Así, sin ruido… como han callado a muchos en la historia de Cuba.</p>



<p>Pero la historia no se apagó ahí. Uno de sus seguidores, impactado por una supuesta curación, fundó lo que después se conocería como los “acuáticos”, una comunidad basada en la fe y el uso del agua como sanación.</p>



<p>Hoy, Antoñica sigue siendo símbolo de algo más grande. <strong>Una mujer pobre, sin poder, que solo con fe logró mover a miles… hasta que el sistema decidió que ya era demasiado.</strong></p>
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		<title>De policía a sicario del poder: la oscura historia de Casimiro, el único «guapo» enterrado de pie en Cuba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[wpadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 02:33:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio de Colón]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[guapo]]></category>
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					<description><![CDATA[De policía a sicario del poder: la oscura historia de Casimiro, el único "guapo" enterrado de pie en Cuba]]></description>
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<p>En la Cuba de principios del siglo XX, ya se veía venir lo que hoy es casi tradición: <strong>tipos que llegan al poder prometiendo limpieza… y terminan hundidos en la corrupción</strong>. Uno de los ejemplos más crudos fue Casimiro Eugenio Rodríguez Cartas, un personaje que parecía salido de una novela, pero bien real.</p>



<p>Nacido en San José de las Lajas, Casimiro se vendía a sí mismo como “el más guapo de todos los cubanos”. Y ojo, que empezó del lado “correcto”. <strong>Arrancó como agente del orden</strong>, con expediente limpio y hasta prestigio, lo que le abrió las puertas para escalar hasta jefe de policía en Cienfuegos.</p>



<p>Pero ahí fue donde se torció todo. <strong>Del uniforme pasó al negocio sucio</strong>, convirtiéndose poco a poco en un matón a sueldo protegido por el poder. En una época donde los encargos de muerte eran moneda corriente, Casimiro encontró su verdadero terreno.</p>



<p>La cosa se puso seria en 1918, cuando lo señalaron por el asesinato del alcalde de Cienfuegos. Lo condenaron a muerte… pero como pasa muchas veces en Cuba, <strong>la justicia se dobló</strong>. La pena fue cambiada por cadena perpetua en el Castillo del Príncipe.</p>



<p>Y aquí viene el giro digno de película. En prisión conoció a María Teresa Zayas, hija del presidente de la República. Lo que empezó como un romance terminó siendo <strong>su boleto directo a la libertad</strong>. La mujer movió cielo y tierra hasta conseguir su indulto y casarse con él.</p>



<p>Ya libre y con padrino fuerte, Casimiro hizo lo que mejor sabía hacer: <strong>aprovechar el sistema</strong>. Se metió en política por el Partido Conservador y llegó a la Cámara de Representantes. Sí, así mismo… de preso a figura pública.</p>



<p>Pero el pasado no se borra tan fácil. <strong>Las sombras lo siguieron</strong>, y su nombre volvió a sonar en crímenes y ajustes de cuentas. Nunca pudieron probarle nada, pero el patrón era demasiado familiar.</p>



<p>Vivía como si nada lo pudiera tocar, con ese aire de tipo que siempre cae parado. Hasta que la vida le dio un golpe inesperado. Su esposa lo sorprendió siendo infiel y el impacto fue tan fuerte que murió en el acto. <strong>La tragedia no vino de la justicia… vino de la realidad.</strong></p>



<p>Poco después, Casimiro también murió. Pero ni en eso quiso ser normal. <strong>Pidió ser enterrado de pie</strong>, armado y con dinero en el bolsillo, como símbolo de su vida. Y así quedó, en el cementerio de Colón, como una rareza más de la historia cubana.</p>



<p>Porque si algo deja claro esta historia es que <strong>la mezcla de poder, impunidad y corrupción no es nueva en Cuba… viene de lejos y sigue pasando factura.</strong></p>
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		<title>Alberto Yarini: el “rey” de San Isidro entre poder, crimen y leyenda en La Habana</title>
		<link>https://www.cubacute.com/alberto-yarini-el-rey-de-san-isidro-entre-poder-crimen-y-leyenda-en-la-habana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[wpadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 02:14:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
		<category><![CDATA[chulo]]></category>
		<category><![CDATA[La Habana]]></category>
		<category><![CDATA[Yarini]]></category>
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					<description><![CDATA[Alberto Yarini: el “rey” de San Isidro entre poder, crimen y leyenda en La Habana]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>A inicios del siglo XX, La Habana era otra película. <strong>La prostitución movía dinero y poder</strong>, y gran parte de ese negocio estaba en manos de los llamados “apaches”, bandas de chulos franceses que controlaban zonas clave de la ciudad. En ese escenario caliente apareció una figura que rompió todos los esquemas: Alberto Yarini.</p>



<p>Nacido en 1882 en una familia acomodada, Yarini no era cualquier tipo del barrio. <strong>Educado, con estudios en Estados Unidos y modales finos</strong>, combinaba perfectamente el mundo de la élite con el ambiente crudo de San Isidro. Y ahí es donde se volvió leyenda.</p>



<p>San Isidro era el corazón de la prostitución habanera, lleno de mujeres llegadas de Europa, sobre todo de Francia y Bélgica. En medio de ese ambiente, Yarini se ganó respeto a pulso. <strong>Era elegante, pero también sabía fajarse</strong>, y en ese mundo eso valía más que cualquier título.</p>



<p>Desde su casa en la calle Paula, manejaba su negocio con varias mujeres bajo su control. Pero lo curioso no era solo eso, sino cómo se movía entre dos mundos: <strong>de día podía estar en ambientes refinados y de noche resolviendo problemas en la calle</strong>, como un personaje sacado de novela.</p>



<p>Todo cambió cuando entró en juego una figura clave: Berthe la Fontaine, conocida como “Petite Bertha”. Había sido traída desde Francia por el proxeneta Louis Letot, pero Yarini, con su labia y presencia, logró conquistarla. Y ahí fue donde se prendió la chispa.</p>



<p>Lo que para Yarini fue otra conquista, para Letot fue una falta de respeto imperdonable. <strong>El orgullo en ese mundo se pagaba caro</strong>, y la venganza no tardó en llegar.</p>



<p>El 21 de noviembre de 1910, en plena calle, Yarini fue atacado a tiros. Aunque no murió en el acto, fue llevado al hospital, donde falleció horas después. Antes de morir, dejó una nota asumiendo la responsabilidad del tiroteo, intentando proteger a su amigo. <strong>Hasta el final, jugó su propia partida.</strong></p>



<p>Su entierro fue multitudinario. Miles de personas salieron a despedirlo, algo que deja claro el impacto que tenía en la sociedad habanera. <strong>No era solo un proxeneta, era un símbolo de su tiempo</strong>, con luces y sombras.</p>



<p>Hoy, su historia sigue viva en la cultura cubana, llevada al teatro, al cine y a la televisión. Porque Yarini no fue un santo, ni mucho menos… pero en una Cuba llena de contradicciones, <strong>terminó convertido en mito.</strong></p>
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		<title>La Casa de los Caracoles en Cuba: de promesa milagrosa a ruina olvidada por el régimen</title>
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		<dc:creator><![CDATA[wpadmin]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 01:55:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
		<category><![CDATA[Casa de los Caracoles]]></category>
		<category><![CDATA[Matanzas]]></category>
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					<description><![CDATA[La Casa de los Caracoles en Cuba: de promesa milagrosa a ruina olvidada por el régimen]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>En las afueras de Matanzas, a unos kilómetros del bullicio de la ciudad, existe una historia que mezcla fe, sacrificio… y el clásico abandono que ya es marca registrada del sistema cubano. Todo comenzó en 1941, cuando Ramiro Mouriño Bello compró una finca prácticamente en monte, con apenas una casita de madera y muchas ganas de salir adelante.</p>



<p>El hombre no la tenía fácil. <strong>Entre la diabetes y los problemas del corazón, estaba más pa’llá que pa’cá</strong>, y en medio de esa lucha hizo lo que muchos cubanos hacen en momentos duros: se encomendó a la Virgen de la Caridad del Cobre. Prometió levantarle un espacio si lograba recuperarse… y cumplió.</p>



<p>Años después, lo que nació como una simple promesa se convirtió en algo único. <strong>Una capilla adornada con caracoles, mármol, corales y piedras marinas</strong>, que poco a poco fue ganando fama hasta convertirse en la conocida “Casa de los Caracoles”. La gente empezó a llegar en masa, a pedir, agradecer y dejar donaciones. Aquello se volvió un punto de fe, pero también de comunidad.</p>



<p>El lugar creció con esfuerzo propio, sin ayuda de ningún “plan estatal milagroso”. Se levantaron jardines, fuentes, espacios para visitantes, hasta una cafetería para atender a la gente. <strong>Era el típico ejemplo de lo que el cubano logra cuando lo dejan trabajar sin trabas.</strong></p>



<p>Las hermanas Mayda y Magaly, criadas allí, recuerdan ese tiempo como una etapa dorada. Hablan de procesiones, celebraciones y hasta noches memorables, como aquella en la que <strong>Benny Moré</strong> llegó tarde… pero convirtió la fiesta en algo legendario hasta el amanecer. Aquello no era solo un sitio religioso, era cultura viva.</p>



<p>Pero claro, en Cuba todo lo que florece sin control estatal termina marchitándose. Tras los cambios políticos, el lugar nunca recibió apoyo real. <strong>El abandono, la escasez y la desidia institucional fueron haciendo su trabajo silencioso.</strong></p>



<p>Con el tiempo, lo que fue orgullo se convirtió en deterioro. Robos, vandalismo y destrucción fueron acabando con las capillas, las decoraciones y hasta con la Virgen original. <strong>Ni el respeto por la fe ni el valor histórico lograron salvar el sitio del deterioro.</strong></p>



<p>Las hermanas hoy sobreviven como pueden, en una vivienda que amenaza con venirse abajo. Han pedido ayuda, pero la historia se repite: <strong>promesas que se pierden cuando llegan a las oficinas del Gobierno</strong>. Mientras tanto, el techo se cae, el lugar se desmorona y el olvido avanza.</p>



<p>Lo más irónico es que este espacio ni siquiera está reconocido como patrimonio. En un país donde tanto se habla de cultura, <strong>lugares con historia real quedan abandonados mientras la burocracia mira para otro lado</strong>.</p>



<p>La Casa de los Caracoles no es solo una construcción. Es el reflejo de Cuba misma: <strong>una mezcla de talento, fe y esfuerzo… golpeada por el abandono de un sistema que nunca supo cuidar lo que el pueblo levantó con sus propias manos.</strong></p>
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