Los taxis estatales en moneda nacional son casi un recuerdo del pasado en Cuba

No sólo son los taxis que más problemas técnicos presentan en la empresa estatal Cubataxi, sino que la mayor parte de sus chóferes supera los sesenta años de edad. Por ello, algunos les han rebautizado con el nombre de “taxis de la tercera edad”.

A sus sesenta y tanto años, Pepe lleva trabajando como taxista desde hace varias décadas. Ha estado al volante de numerosos taxis, entre ellos los Ford Falcon y Chevy Nova, importados desde Argentina durante los años 70.

A finales de la década de los años 80, condujo también un taxi de la marca soviética Volga. El pueblo llamaba a estos autos los “Politaxis”, ya que se decía que trabajaban para la policía. Pepe lo niega.

En la actualidad, se encuentra tras el volante de un Lada pintado de amarillo y negro, herencia de los colores de los primeros taxis públicos.

El pueblo llamaba a estos autos los “Politaxis”, ya que se decía que trabajaban para la policía

De manera oficial, el taxímetro calcula el importe en moneda nacional según la distancia recorrida. Sin embargo, él y su clientela, se ponen de acuerdo sobre el precio previamente y así todo el mundo resuelve su problema.

Según cuenta Pepe, cada uno de los chóferes de estos taxis Lada deben pagar 200 pesos diariamente al Estado. La ganancia restante, luego de cumplir con el servicio comunitario, es para el taxista.

“Los chóferes de estos taxis estamos obligados a realizar servicio comunitario a diario. Tenemos que recorrer 100 kilómetros. Para ello, contamos con una tarjeta en la que se plasman los viajes realizados. Una vez que se recorren los 100 kilómetros obligatorios, cada chófer tiene una reserva de 70 kilómetros para sacar su ganancia”, cuenta.

Uno de los chóferes de estos taxis estatales que pertenece a una base de taxis en el municipio Luyanó, asegura que el “servicio comunitario” puede incluir lo mismo el servicio de piquera en una funeraria que llevando a los familiares hasta el cementerio.

A su vez, también se presta servicio comunitario en las piqueras de los hospitales, llevando a pacientes “elegibles”. Por ejemplo, un recién operado puede “clasificar” para que lo trasladen en un taxi hasta su casa.

Los chóferes de estos taxis Lada deben pagar 200 pesos diariamente al Estado

“Como mismo sucede en todo lo demás, en Cuba la necesidad y la ineficiencia afectan también a este servicio. En ocasiones, los taxistas le pasan 2 CUC a los encargados de controlar el servicio comunitario, y así logran evadir su obligación sin mayores consecuencias. El pésimo servicio de piquera en hospitales y funerarias, y las quejas de los clientes tienen lugar no solo por la falta de taxis, sino por toda una serie de prácticas de supervivencia cubanas”, asegura el trabajador.

Entre las obligaciones de estos taxistas entra el transporte de pacientes desde sus casas hacia el hospital para recibir hemodiálisis.  Es justo este tipo de servicio comunitario el que menos desean los taxistas, ya que se ven obligados a buscar a los pacientes en sus viviendas y no lo pueden evadir como hacen con el servicio de piquera en hospitales y funerarias.

El taxi de Pepe se mantiene bastante bien para sus años de explotación. Sin embargo, la mayor parte de estos Lada de la tercera edad no lo están.

“En la base trabajamos una mano de viejos, pero nadie quiere soltar el timón. Los carros que manejamos llevan muchos años de explotación y no se les da mantenimiento. A mí, por ejemplo, no me dan piezas ni nada para remendarlo. Todo tiene que correr a mi cuenta, pero si no lo hago me quedo sin trabajar y sin buscar el dinero para la casa. Mucha gente mataría por este trabajo. Si no lo arreglo yo, atrás viene otro y se queda con el auto”, cuenta.


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