La fiesta del Guatao, la bronca más grande que se recuerda en Cuba

Redacción

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¿Qué sucedió realmente en la fiesta del Guatao, la bronca más monumental que se recuerda en Cuba?

Muchos son los cubanos que al querer calificar algún suceso que termine de forma nada agradable suelen decir “se acabó como la fiesta del Guatao”. Sin embargo, pocos saben el origen de esta frase y si realmente en el citado sitio se armó alguna pachanga que terminó de mala manera.

Lo cierto es que si hubo un evento en este punto campestre de la geografía nacional que motivó a la creación del mencionado mito, o al menos así lo menciona el escritor Samuel Feijoo, quien asegura que la que armó allí hace tantísimas décadas fue algo muy grande, y que la información la obtuvo de cierto personaje que estuvo presente en el mítico salpafuera.

En el Guatao se había organizado un baile en el que al parecer viejas rencillas animaron a que se subiera la temperatura y se formara una piñazera que hasta los músicos tuvieron que salir corriendo y dejar atrás sus instrumentos.

Tanta fama llegó a ganar el desenlace de aquel baile que la historia se convirtió en toda una leyenda y comenzó a conocerse como la bronca del siglo.

Según ha trascendido hasta nuestros días, lo sucedido giró en torno a una joven llamada Fela Casta, quien gozaba de mucha popularidad en el pueblo por su belleza. Resulta ser que en el mencionado baile del Guatao, la muchacha se presentó con su coquetería habitual y no hizo falta mucha chispa para prender aquella pólvora pues los hombres del pueblo, quienes soñaban en silencio por ella, se cayeron a trompones de tal manera que nunca más ha sucedido algo igual en la Isla.

¿Fue bronca de jaladera en medio de una celebración religiosa afrocubana? ¿La motivaron los celos y la furia de un marido burlado o la determinación de un grupo de hombres dispuestos a vengar una estafa? Se ignora qué pasó y hay quien asegura que no hubo tal fiesta en Guatao y sí una matanza horrible que en 1896 perpetraron soldados y voluntarios españoles entre la población indefensa y levantisca porque en Guatao, se afirma, hasta las piedras eran insurrectas.

Otras versiones en el rumor popular apuntan distintos motivos. En una de ellas se dice que negros congos, borrachos, en pleno festejo comenzaron a pelear y a machetazos terminaron la fiesta; también se habla de pobladores enardecidos que atacaron al zapatero del pueblo, al ver el calzado que portaban deshacerse con el aguacero que por sorpresa se invitara al baile y en una tercera versión se señala una pelea de un amante, herido en el orgullo porque su compañera estaba en la fiesta sin él saberlo y al enterarse, fue y empezó a ofenderla, pero la mujer, de fuerte temple, hizo riposta utilizando su zapato como arma, lo que produjo una pelea generalizada entre los participantes.

Lo que no deja duda y todo cubano entiende, cuando se dice algo termina o presagia su fin “como la fiesta del Guatao”, no se trata de cosa buena, ni de disfrute de jolgorio.