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Chifles Chips, una compañía de migrantes cubanos que se hicieron multimillonarios en Miami vendiendo chicharritas y tostones

Un «producto que no tiene trampa» llevó a la empresa latina Chifles Chips, fundada en Tampa (Florida) en 1963, a volar tan alto como los aviones de JetBlue, la aerolínea que desde el pasado verano ofrece a bordo sus chips de platanitos.

«Hay bastantes americanos (estadounidenses) hablando sobre la importancia de la inclusión y la diversificación, pero en este caso una compañía pasó a la acción y nos dio una tremenda oportunidad para poder compartir nuestra cultura, nuestros sabores y nuestra historia con los pasajeros de los Estados Unidos», dice a EFE Tony Rivas Jr., director ejecutivo de Chifles Chips.

El padre de Rivas, que llegó de Cuba con 14 años, se vinculó a la empresa en 1973, cuando tenía 19, como transportista y luego distribuidor y acabó comprándola en 2017 a sus fundadores, una familia ecuatoriana que había conocido en La Habana los pasabocas hechos con platanitos y trajo la idea a EE.UU. cuando se mudaron a este país.

UN «SNACK» PARA TODO PÚBLICO

Rivas Jr., que nació en EE.UU. y es ingeniero, se muestra orgulloso de la historia de la empresa y también de la operación que ha hecho de Chifles Chips un proveedor de «snacks» para una aerolínea con vuelos de bajo costo a destinos en todo el país.

Según cuenta en una entrevista con EFE, fueron los directivos de la aerolínea, que cada tres años más o menos revisa lo que sirve a los pasajeros en cabina, los que le contactaron para pedirle un producto que él considera ideal para un público masivo.

Es vegetariano, no contiene gluten y tiene menos grasa que «una papita», dice para agregar enseguida que incluso tiene certificado «kosher» (apto para practicantes del judaísmo).

Al principio se habló de 600.000 a 800.000 paquetitos mensuales, pero las órdenes se han incrementado mes a mes, dice Rivas cuando se le pregunta si el nuevo pasabocas ha sido bien acogido por los pasajeros de JetBlue.

Este es el tercer mes y han pedido más de 1,8 millones de fundas o bolsitas, dice encantado y tras subrayar que cuando JetBlue se presentó, pensó que estaba «tomando un poquito de riesgo, escogiendo un sabor latinoamericano para una compañía americana».

Los paquetes de «chifles», el nombre de este tipo de aperitivo en Ecuador, se entregan de manera gratuita en los vuelos de JetBlue, una compañía con sede en Nueva York que si se aprueba su fusión con la aerolínea Spirit, con sede en Miramar (Florida), dará lugar a la quinta aerolínea más grande de Estados Unidos.

Los accionistas de Spirit dieron esta semana el visto bueno a la oferta de adquisición por 3.800 millones de dólares hecha por JetBlue, pero para concretarse la fusión, todavía se necesita la aprobación de las reguladores antimonopolio de EE.UU.

La suma de la flota de Spirit dará como resultado que JetBlue, con sede en Nueva York, tenga alrededor de 450 aviones y 7.000 pilotos, y se convierta en la quinta aerolínea más grande de EE.UU., por detrás de American, United, Delta y Southwest.

Tony Rivas Jr. dice que una de las cosas más importantes de vender sus «chifles» a Jet Blue es que le brinda a su compañía una enorme oportunidad de darse a conocer a personas que no conocen el producto y eso puede llevar a ampliar su mercado a zonas de EE.UU. donde no está presente.

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