Nuevos detalles sobre el femicidio de Leidy Bacallao: una historia de violencia y control tóxico

Redacción

El pasado fin de semana, la joven cubana Leidy Bacallao fue brutalmente asesinada por su expareja frente a la policía. Este trágico caso ha conmocionado a Cuba y ha llevado a muchos a cuestionarse sobre la violencia de género y cómo ésta puede ser prevenida.

Según el académico cubano Julio César González Pagés, la relación entre Leidy y su agresor comenzó cuando ella tenía solo 13 años y él se había integrado en su comunidad religiosa, los Testigos de Jehová, con el objetivo de formalizar la relación.

La unión fue un infierno para Leidy, quien sufrió maltratos y golpizas constantes por parte de su agresor, quien ejercía un control tóxico y celoso.

La boda entre ambos no fue realizada en un juzgado formal, sino que se amparó en las tradiciones religiosas de su comunidad.

Después de separarse de su agresor, Leidy regresó a vivir con su madre, pero su padre planeaba llevarla a vivir con él en Estados Unidos.

El día en que fue asesinada, Leidy huyó de una fiesta en busca de ayuda en la subestación de la policía, donde solo había un policía de guardia.

A pesar de que el policía disparó al agresor en el muslo, no pudo evitar el crimen.