Lo que pintaba como una simple parada de tráfico en Miami-Dade se convirtió en una película de acción con final surrealista. El protagonista: Orlando Pablo Taboada, un cubano de 53 años residente en Hialeah, que pasó de conducir en sentido contrario a atrincherarse en su carro en plena playa de Bal Harbour, ondeando una bandera de Estados Unidos mientras la policía intentaba detenerlo.
Conducción temeraria desde el inicio
Todo comenzó la mañana del viernes 22 de agosto, poco antes de las 8:00 a.m., cuando una patrulla detectó a un vehículo negro circulando en dirección contraria por la calle 96 rumbo a Bal Harbour. El conductor era Taboada, que manejaba a toda velocidad, cambiando de carril de forma brusca, invadiendo aceras y bordillos, y poniendo en riesgo tanto a otros conductores como a peatones.
Los agentes le ordenaron detenerse en inglés y en español, pero el cubano ignoró todas las advertencias. Por el contrario, se metió en un área en construcción, restringida para peatones, como si la ciudad fuera su pista de carreras privada.
Choques contra patrullas y persecución en la arena
Lejos de frenar, el conductor decidió complicar aún más la situación. Puso el carro en reversa y embistió directamente contra una patrulla con un agente dentro. Después impactó otro vehículo de la policía de Surfside. La persecución, que ya involucraba varias unidades, acabó en un escenario digno de telenovela: el auto quedó atascado en la arena, justo en la playa que divide Bal Harbour de Surfside.
Pero ni eso lo detuvo. Con el carro hundido en la arena, Taboada seguía pisando el acelerador mientras los policías intentaban romper las ventanas.