La comunidad de Santo Domingo, en Villa Clara, está viviendo un dolor inmenso tras la muerte de un adolescente en un accidente de tránsito, un hecho que ha dejado un vacío enorme y una ola de tristeza que se siente tanto en las calles como en las redes sociales.
El joven fue identificado como Cristian Gálvez, un muchacho querido y respetado por todos. Su partida ha sido descrita por vecinos y amigos como una pérdida que nadie puede asumir fácilmente, de esas que dejan sin palabras.
Mensajes que parten el alma
En Facebook, Kathleen Arencibia expresó lo que muchos sienten: “Tu pueblo hoy te llora, nunca imaginamos que esto sucedería. Mis condolencias para tu familia y amigos… Siempre fuiste alegre y de buen corazón. EPD, mi corazón, cuídanos desde el cielo y que Dios te tenga en el lugar más hermoso que exista”.
Las imágenes publicadas por Arencibia mostraban cómo decenas de ciclistas escoltaron el carro fúnebre, un gesto de amor que estremeció a toda la localidad.
Un adiós entre poesía y dolor compartido
La poetisa Gloria Muñoz le dedicó un poema llamándolo “el chico bicicletero” y pidió que su muerte inspire a los jóvenes a cuidarse: “Que juntos formen un club deportivo donde el riesgo no sea jugar la vida, sino demostrar talento”.
Por su parte, la maestra Admarys Díaz, quien le dio clases en la infancia, confesó que esta pérdida la dejó sin aliento: “Me duele, lo vi crecer… Hay que hablar mucho con los jóvenes y no rendirnos en el empeño de educarlos. Qué triste suceso y cómo voy a extrañar a ese pequeño”.
Más que un accidente, una alarma social
Cientos de personas han mostrado sus condolencias, recordando a Cristian como un joven alegre y noble. Pero detrás de la tristeza, queda una reflexión inevitable: en un país donde las carreteras están llenas de baches, la señalización es pésima y la seguridad vial brilla por su ausencia, tragedias como esta se vuelven más frecuentes de lo que deberían.
La despedida de Cristian no solo fue un acto de amor de su pueblo, sino también un recordatorio de cuánto está fallando el sistema para proteger a su gente. Una juventud que merece vivir, no morir por culpa del abandono y la desidia oficial.