El primer ministro Manuel Marrero Cruz apareció este miércoles por la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, con su habitual guion de elogios y promesas vacías. Según él, la planta es “un ejemplo de cómo deberían funcionar todos los centros de trabajo en Cuba”. Pero en la calle, la gente no se tragó el cuento.
Vecinos de la ciudad denunciaron que la electricidad volvió mágicamente justo con la llegada del premier, después de varios días de apagones brutales. “¡Qué casualidad! Dos días en lo oscuro y ahora ponen cinco horas de corriente como si nada”, comentó un usuario en redes.
La novela de las reparaciones eternas
Acompañado por el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, Marrero revisó los preparativos para un mantenimiento capital que ni siquiera tiene fecha clara. Mientras tanto, la planta apenas produce 220 megawatts, lidiando con bombas averiadas, fugas de agua y un desgaste que parece irreversible.
El director de la Guiteras, Rubén Campos Olmo, reconoció que la caldera principal lleva décadas sin una reparación capital desde su estreno en 1989. Admitió que trabajan en reincorporar la bomba de alimentar número dos y en sustituir piezas que llegarán, supuestamente, el 4 de septiembre. Pero ya la gente sabe que cada “arreglo” es otro parche caro para estirar lo que no da más.
Orgullo oficial, apagones populares
Mientras Marrero hablaba de “seguir explotando la planta por su importancia para el país”, los matanceros recordaban que la energía se prioriza para La Habana, mientras ellos aguantan cortes de hasta 20 horas. “La Guiteras está aquí, pero es de allá, no nos beneficia para nada”, reclamó una vecina indignada.
En redes, otro cubano ironizó: “Con la Guiteras encendida tenemos 20 horas de apagón; cuando salga de mantenimiento serán 24”. El malestar es claro: los apagones se han vuelto parte del día a día y nadie cree en los discursos oficiales.
Un sistema al borde del colapso
El gobierno insiste en vender como éxito una termoeléctrica obsoleta y corroída por más de tres décadas sin mantenimiento profundo. Marrero habla de inversiones futuras, pero la realidad es que la planta sigue al borde del colapso, el país sin nuevas infraestructuras energéticas y el pueblo, cansado de tanta mentira.
En Cuba, los apagones no se resuelven con visitas oficiales ni discursos reciclados. Se resuelven con soluciones reales, y esas siguen brillando por su ausencia mientras el régimen se aferra a vender ruinas como si fueran logros.