En Moa, Holguín, la Escuela Primaria José Martí fue escenario de un robo masivo que terminó con 13 personas procesadas, incluidos dos adolescentes. El saqueo dejó en evidencia no solo la vulnerabilidad de las instituciones educativas en Cuba, sino también el aumento imparable de la delincuencia en medio de la crisis generalizada que vive el país.
El hecho ocurrió el pasado 2 de agosto, cuando dos jóvenes de apenas 16 años entraron en la dirección del plantel y se llevaron tres televisores. Horas después, regresaron con un cómplice y arrasaron con más: cinco televisores adicionales, una computadora y hasta una guitarra, que luego fueron revendidos en Moa y en los municipios de Banes y Báguano. La escuela quedó prácticamente desvalijada.
La investigación del MININT permitió recuperar parte de lo robado, aunque no todo. En total fueron imputadas 13 personas: tres están tras las rejas por robo con fuerza, dos enfrentan cargos de complicidad bajo fianza y ocho quedaron señalados por receptación. El régimen, fiel a su guion propagandístico, montó un acto público para devolver los medios recuperados a la escuela, con la presencia de autoridades locales que aprovecharon el escenario para repetir la vieja consigna de “proteger los recursos del Estado”.
El mayor Yoelkis Fuentes Zamora, jefe de la investigación criminal en la zona, insistió en que es necesario reforzar la vigilancia para “garantizar” el proceso educativo. Sin embargo, la realidad es otra: los recursos en Cuba no solo están mal protegidos, sino que además son codiciados porque el propio sistema no garantiza acceso a ellos.
La directora del plantel confesó su pesar porque entre los implicados había antiguos estudiantes con “problemas de conducta”. Para ella, es imprescindible que las escuelas cuenten con mayor seguridad, algo que en la práctica choca con la desidia del Estado y su incapacidad de brindar protección a los centros educativos.
Mientras tanto, el régimen intenta vender la idea de que la criminalidad va en descenso. Pero las cifras le caen como un cubo de agua fría. Según el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), entre enero y junio de 2025 se verificaron 1,319 delitos, casi cinco veces más que en el mismo periodo de 2023 y más que en todo 2024. Hablamos de 7,3 crímenes diarios, un récord histórico que muestra cómo la violencia y el robo se han vuelto parte del día a día en la isla.
Los datos son estremecedores: 721 robos, 193 de ellos vinculados al sacrificio de ganado —un reflejo directo de la crisis alimentaria—, además de 63 asesinatos, con víctimas que incluyen mujeres, niños y ancianos. Dentro de estos crímenes se documentaron 16 feminicidios, una muestra clara de la desprotección total que sufren las mujeres en Cuba.