En Cuba parece que la creatividad para tapar miserias no tiene límites. Ahora, en medio de apagones, hambre y colapso económico, el régimen se saca de la manga el premio “Tabaco Libertador”, entregado al primer secretario del PCC en Plaza de la Revolución, Roilán Rodríguez Barbán.
La ceremonia tuvo lugar el pasado 6 de agosto, con la presencia de Yusuam Palacios Ortega, presidente de la Sociedad Cultural José Martí, quien fue el encargado de imponer la flamante “distinción”. Rodríguez Barbán compartió el momento en sus redes sociales y agradeció el gesto con la frase martiana: “Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.
Pero la noticia no cayó bien en la calle. Al contrario, desató una ola de críticas y burlas en plataformas digitales como la página La Tijera, donde los usuarios calificaron el evento como “otro show propagandístico para entretener a la gente mientras el país se hunde”.
Entre tabacos y miseria
Muchos internautas ironizaron con el simbolismo del tabaco en una Cuba donde hasta fumar se ha vuelto un lujo. “En el lenguaje popular cubano, un tabaco es una situación difícil… y vaya que la isla está metida en uno bien grande”, soltó uno de los comentarios más compartidos.
Otro usuario fue más directo: “Premiar con un tabaco cuando el pueblo no tiene ni qué echarse al plato es la burla más grande que se puede hacer”.
Un patrón de ridiculez
No es la primera vez que la dictadura arma un espectáculo para distraer la atención. En abril pasado ya lo había hecho con la pomposa entrega de la réplica del Machete de Máximo Gómez, antaño símbolo de la independencia cubana y hoy convertido en una simple medalla para premiar lealtades políticas.
Entre los homenajeados estuvieron el vocero oficialista Humberto López, conocido por sus campañas de odio en televisión, la cantante Annie Garcés, célebre por su frase de los “62 mil milenios” defendiendo al castrismo, y el propio Yusuam Palacios.
Mientras tanto, en esa misma Cuba de discursos vacíos y medallas sin valor, miles de presos políticos siguen tras las rejas por exigir libertad, y millones de ciudadanos sobreviven sin alimentos, sin medicinas y sin esperanza.