En Cuba, la educación siempre se ha vendido como “el gran logro de la Revolución”. Sin embargo, la realidad que viven miles de familias hoy es muy distinta: las aulas se están quedando vacías de maestros. Y lo más contradictorio de todo es que, mientras en provincias enteras faltan profesores, el régimen sigue enviando brigadas de educadores a otros países, como si la escasez en casa no existiera.
La noticia más reciente la dio la Embajada de Cuba en Jamaica, que celebró con bombos y platillos la llegada de 16 nuevos docentes cubanos a escuelas públicas de la isla vecina. Según ellos, estos maestros viajaron bajo la bandera de la solidaridad, reafirmando su “compromiso con la patria y el humanismo” de Fidel Castro.
El embajador Fermín Quiñones incluso presumió en redes sociales el “grato intercambio” con los educadores y elogió la cooperación internacional. Pero mientras tanto, en Cuba la situación raya en el desastre.
👉 Solo en Camagüey hacen falta más de 2,000 maestros para el próximo curso escolar 2025-2026. Esto significa que un 25 % de los estudiantes de la provincia no tendrán clases completas. Y si miramos las cifras, son aún más alarmantes: apenas el 75,5 % de la plantilla docente está cubierta. En la enseñanza técnica y profesional la situación es crítica, con un 51 % de cobertura, y en el preuniversitario apenas llega al 62,9 %.
Y ojo, que no solo es Camagüey. En Sancti Spíritus, por ejemplo, la cobertura está en un 68,2 %. Hablamos de más de 60,000 estudiantes que comenzarán un curso con maestros improvisados o sin maestros en absoluto.
¿La razón? El propio gobierno lo reconoce: éxodo masivo de docentes hacia el sector privado, muy poca matrícula en carreras pedagógicas y, por supuesto, los míseros salarios que ofrece el Estado. No es raro que muchos maestros abandonen las aulas para buscar en otro oficio lo que la escuela no les da.
¿Y qué hace el régimen para tapar el hueco? Contratar por horas, reincorporar jubilados y hasta presionar a profesionales de otras áreas para que den clases de manera temporal. Medidas desesperadas que, según los propios educadores, no resuelven nada de fondo.
Lo irónico es que mientras en Cuba miles de niños no saben si tendrán profesor en septiembre, el gobierno saca pecho enviando maestros al extranjero. Una contradicción que vuelve a mostrar cómo las prioridades de las autoridades están más en su propaganda internacional que en los problemas reales de los cubanos.