La realidad golpea de nuevo a la Isla. Un joven cubano de apenas 28 años, Adriel Ferrera, perdió la vida este viernes en la localidad de Río Piedras, municipio de Colón, Matanzas, tras ser alcanzado por un rayo mientras trabajaba en el campo, confirmaron fuentes locales de la Defensa Civil.
La noticia ha dejado a la comunidad sumida en tristeza y dolor. Familiares y amigos lloran la partida repentina de un muchacho que salió a ganarse la vida y jamás regresó a casa.
En redes sociales, el Centro de Gestión para la Reducción de Riesgos y Desastres (CGRRD) de Colón lamentó la tragedia y recordó que las descargas eléctricas son fenómenos naturales extremadamente peligrosos, muchas veces subestimados por la población debido a la falta de información y prevención.
Una cadena de muertes que sigue creciendo
La muerte de Ferrera no es un caso aislado. Hace solo unas semanas, otra joven, Yanelys Oropesa, también perdió la vida en Colón al ser impactada por un rayo mientras laboraba en el campo.
En los últimos meses, el país ha registrado múltiples accidentes mortales por este mismo motivo. En Villa Clara, tres adolescentes fallecieron en Manicaragua el pasado 3 de agosto, y una menor resultó gravemente herida. En junio, en Artemisa, dos jóvenes de 13 y 16 años murieron mientras jugaban fútbol bajo la tormenta.
La situación se ha convertido en un patrón doloroso que deja claro que la falta de prevención, unida a la precariedad en zonas rurales, está costando vidas en Cuba.
Los rayos, la principal causa de muerte por fenómenos naturales
Datos del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y del Instituto de Meteorología revelan que las descargas eléctricas son la primera causa de muertes por fenómenos naturales en Cuba, con un promedio anual de 54 fallecimientos entre 1987 y 2017.
Expertos alertan que los rayos pueden caer a varios kilómetros del centro de la tormenta, convirtiendo campos, playas y parques en trampas mortales. Recomiendan buscar refugio en lugares cerrados o dentro de vehículos apenas se escuche el primer trueno.
Otra familia cubana rota por la negligencia del régimen
La tragedia de Adriel Ferrera no solo habla de la fuerza impredecible de la naturaleza, sino también de la desidia de un sistema que no garantiza condiciones seguras para quienes trabajan en el campo, ni desarrolla campañas preventivas efectivas.
Una vez más, la falta de recursos, educación y medidas de protección deja un hogar enlutado, mientras el régimen sigue sin dar respuestas reales a una crisis de seguridad que ya cobra decenas de vidas cada año.