El castrismo sigue apostando por la difamación y el hostigamiento para tapar su propia crisis. Ahora le tocó el turno a la diplomática Leslie Núñez Goodman, de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, cuya información personal y familiar fue expuesta de manera descarada por la maquinaria propagandística del régimen.
El portal oficialista Razones de Cuba publicó fotos, datos privados y hasta detalles sobre la salud de su hijo, violando toda norma de respeto y seguridad diplomática. Todo, en un intento burdo de cuestionar la política exterior de Washington hacia la Isla.
En el artículo, la acusan de “hipocresía” por haber asistido al cabaret Tropicana durante las celebraciones del 26 de julio, mientras Estados Unidos mantiene sanciones contra el sector turístico. Pero lo verdaderamente grave es que usaron la ocasión para ventilar la vida privada de la funcionaria y su familia, incluyendo dónde trabaja su esposo y de dónde son sus padres.
Estrategia de difamación y miedo
El régimen no solo se conforma con atacar a Núñez Goodman. También lanza dardos contra Mike Hammer, Jefe de Misión, acusando a la Embajada de financiar programas para provocar un supuesto “cambio de régimen”.
Sin embargo, Washington sostiene que su labor busca “amplificar las voces del pueblo cubano frente a la represión”, algo que incomoda profundamente a quienes controlan el país a base de censura, vigilancia y persecución política.