Los problemas de comunicación en Cuba parecen no tener fin, y esta vez la pesadilla la están viviendo cientos de familias en Marianao. Un nuevo robo de cables de ETECSA dejó a más de 200 hogares sin servicio telefónico fijo, incluyendo a la mismísima empresa de Equipos Médicos, según informó la propia compañía estatal en su perfil de Facebook.
Lo peor es que este no es un hecho aislado: es ya el tercer robo de cables en lo que va de 2025 en esa zona de La Habana. Como si fuera poco, la falta de recursos y materiales que enfrenta la empresa hace que la reparación de los daños se demore mucho más de lo que la gente quisiera. O sea, que si hoy te cortan el teléfono, prepárate para esperar.
En su comunicado, la Dirección Territorial Oeste de ETECSA reconoció que la afectación golpea por partida doble: la pérdida del servicio y la demora en restablecerlo. En otras palabras, los usuarios no solo se quedan sin comunicación, sino que además no hay garantía de cuándo volverán a tenerla.
El cobre, el verdadero botín
El robo de cables en Cuba no es nada nuevo. Según cifras publicadas por Tribuna de La Habana, en 2024 se reportaron 39 hechos vandálicos en la capital, casi el doble que el año anterior. Y en apenas unos meses de 2025 ya van siete robos confirmados.
¿Por qué tantos? Pues sencillo: los ladrones van tras el cobre de los cables, un metal que se paga muy bien en el mercado informal. Municipios como Arroyo Naranjo, Cotorro y Boyeros encabezan esta triste lista.
En Boyeros, por ejemplo, el robo de más de 600 metros de cable dejó sin servicio a unas 600 familias del barrio El Chico. Y lo más increíble: esa misma ruta de cableado ya ha sido saqueada al menos cuatro veces desde 2023.
Cuando también se llevan la señal móvil
El problema no se limita a la telefonía fija. Hace apenas unos días, en Santiago de Cuba, delincuentes vandalizaron una radiobase de ETECSA en San Vicente, dejando incomunicados a más de 2.500 usuarios. Se llevaron baterías, rectificadores, cableado y hasta equipos de alto valor, provocando pérdidas millonarias.
Lo alarmante es que muchos de esos componentes terminan usándose en hogares para sistemas eléctricos autónomos, lo que demuestra que detrás de estos robos hay un mercado bien montado.
¿Y la solución? Nadie la ve
Aunque el Gobierno insiste en que estos actos serán castigados como “sabotaje” y que podrían costar hasta 15 años de cárcel, la realidad es que los robos van en aumento. Solo en Santiago de Cuba ya se han vandalizado al menos 17 radiobases en lo que va de año, muchas de ellas recién instaladas.
La crisis económica aprieta, los metales y piezas tienen salida fácil en el mercado negro, y mientras tanto, miles de cubanos se quedan atrapados en la incomunicación, esperando una solución que parece estar cada vez más lejos.