La hija del Che Guevara volvió a estar en el ojo público, y no precisamente por sus discursos. Aleida Guevara March fue vista comprando en un mercado en dólares en La Habana, algo que choca de frente con lo que ella misma dijo hace apenas un año: que su salario estatal “no alcanzaba para vivir”. Una escena que destapa, una vez más, la brecha entre el discurso de sacrificio y los privilegios de la élite en Cuba.
En julio de 2024, Aleida —que además de “hija del Che” es pediatra— confesó en una entrevista que su salario era de “cuatro mil y pico de pesos”. Ella misma puso ejemplos para demostrar lo absurdo de la economía cubana: un queso que cuesta 7,000 pesos o un cartón de huevos que llega a 3,000 pesos. “O como huevos o hago otra cosa, pero todo no puedo”, dijo entonces, dejando claro que ni con su sueldo podía cubrir lo básico.
El problema es que ahora las cámaras la captaron haciendo compras en dólares, en un país donde la mayoría no tiene acceso estable a esa moneda. Así, la contradicción queda más que evidente: mientras la gente se desespera por conseguir arroz, aceite o un poco de pollo en pesos cubanos, los hijos de la cúpula se mueven sin problema en tiendas exclusivas en divisas.
Y no es un caso aislado ni un simple “gustito”. La familia Guevara lleva años manejando un imperio comercial alrededor de la marca Che Guevara, con negocios que van desde ropa y bebidas hasta cafeterías, además de jugosos acuerdos editoriales. Todo esto bajo el paraguas del Centro de Estudios Che Guevara, que Aleida dirige actualmente en sustitución de su madre, Aleida March. Un flujo constante de ingresos que no tiene nada que ver con el día a día del cubano de a pie.
A esa red se suman viajes, alquileres de apartamentos de lujo y sociedades registradas en Europa y Estados Unidos, según investigaciones de medios independientes. Mientras tanto, el pueblo sigue atrapado entre apagones, colas infinitas y salarios que apenas alcanzan para un par de productos básicos.
Las redes no perdonaron. Muchos usuarios recordaron que Aleida Guevara dirige la Fundación Guevara, que genera millones explotando la imagen de su padre, y señalaron lo hipócrita de verla haciendo compras en dólares cuando, públicamente, se muestra como defensora de la “igualdad social”.
Lo irónico es que hace pocos meses criticó duramente a las mipymes cubanas, asegurando que no cumplían con su misión y pidiendo que los CDR las vigilaran más. Para ella, esas pequeñas empresas privadas eran “un peligro para la seguridad nacional”… pero al parecer no ve problema en que su familia maneje empresas y franquicias internacionales.
Y si a alguien le quedaba duda de su visión elitista, basta con recordar lo que dijo tras las protestas del 11 de julio de 2021: calificó a los manifestantes de “gente sin escrúpulos”, “bobos” y “de baja calaña”. Palabras que pintan de cuerpo entero la desconexión de quienes, desde la comodidad de sus privilegios, llaman al sacrificio ajeno.
Así que la pregunta se cae de la mata: ¿con qué cara Aleida Guevara puede hablar de austeridad, resistencia o sacrificio, cuando su propia vida está marcada por privilegios que el cubano promedio jamás podrá alcanzar?