Abuelita cubana de 107 años de edad le gana otra batalla a la muerte al superar una complicada enfermedad

Redacción

Rosa Consuegra, una abuela holguinera de 107 años, volvió a su casa después de una complicada enfermedad que logró superar con una fuerza increíble. Los médicos que la atendieron aseguran que está “llena de vida” y con todas las ganas de seguir disfrutando cada día.

El equipo que la atendió pertenece al Grupo Básico de Trabajo IV del Hospital Lenin, en Holguín, donde la paciente fue cuidada con esmero en la sala de geriatría. Según contaron los profesionales, el éxito del caso se debe no solo al tratamiento médico, sino también al cariño y la dedicación que recibió por parte de la Dra. Nadya Camayd y Yudid Góngora, quienes no escatimaron esfuerzos durante su ingreso.

El propio hospital destacó que la historia de Rosa demuestra algo que muchos en Cuba sienten en carne propia: que el trato humano y la atención médica de calidad pueden marcar la diferencia, incluso en edades donde la vida parece pender de un hilo.

Sin embargo, detrás de esta buena noticia se esconde una realidad que el régimen no quiere admitir. El sistema de salud cubano está en crisis, los hospitales se caen a pedazos y la falta de medicamentos, insumos y personal calificado es cada vez más alarmante. Por eso, casos como el de Rosa no son una muestra del éxito del sistema, sino del sacrificio y la vocación de los pocos médicos que todavía luchan por salvar vidas en medio del caos sanitario.

El parte médico no ofreció detalles sobre la enfermedad ni cuánto tiempo estuvo ingresada, pero sí resaltó que Rosa salió del hospital en buen estado funcional, algo admirable en una persona que ya pasó el siglo de vida. Su recuperación es una excepción en un país donde muchos ancianos enfrentan la vejez entre carencias, soledad y abandono estatal.

Aun así, la historia de esta mujer demuestra que el espíritu cubano es duro de matar. En una nación envejecida, donde las condiciones de vida son cada vez más duras, hay quienes siguen resistiendo con optimismo y fe.

En el oriente del país abundan los ejemplos. Ahí está Carmen Arce Miranda, también con 107 años, que mantiene su mente lúcida y conserva recuerdos vivos de toda una vida marcada por los cambios y las penurias de la isla. O Agustina “Tina” García Ortega, que celebró su siglo de existencia rodeada de su gente, aferrada a esa alegría que caracteriza al cubano, incluso cuando la vida se pone cuesta arriba.

Y cómo olvidar a Acelia Rodríguez, de El Caney, en Santiago de Cuba, quien festejó su cumpleaños número cien bailando y brindando como si el tiempo no pasara. Mujeres que, como Rosa, encarnan la resistencia del pueblo cubano, ese que el régimen ha castigado durante décadas, pero que sigue de pie, con el corazón lleno de esperanza y el alma dispuesta a seguir luchando.

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