Una joven enfermera de solo 23 años, identificada como Liena de la Caridad Reinoso Ramos, fue brutalmente asesinada el pasado 6 de noviembre en el reparto La Conchita, en Pinar del Río, víctima de un nuevo feminicidio que estremece a Cuba.
El crimen fue confirmado y verificado por el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) y la plataforma YoSíTeCreo en Cuba (YSTCC), dos iniciativas independientes que desde hace años documentan la violencia machista en la isla ante el silencio cómplice del Estado cubano.
Según las plataformas, Liena fue atacada con extrema violencia por su expareja en plena vía pública, a la vista de vecinos que poco pudieron hacer para detener la tragedia. El crimen ocurrió en horas de la noche, en una zona habitada, y la joven recibió múltiples puñaladas que le causaron la muerte de inmediato.
El asesinato revela, una vez más, la total desprotección en que viven las mujeres cubanas, incluso cuando existen señales claras de peligro. En Cuba, no existe una Ley Integral contra la Violencia de Género, ni un sistema efectivo de prevención o acompañamiento para las víctimas.
Vecinos del lugar relataron que el agresor, tras cometer el crimen, regresó tranquilamente a su casa como si nada, un gesto que simboliza la impunidad que reina en un país sin justicia independiente.
El principal sospechoso: el hijo de un alto oficial del MININT
Aunque las plataformas feministas aún no han confirmado oficialmente su identidad, múltiples fuentes apuntan a que el presunto asesino es Cristian Darío Díaz Luis, expareja de la víctima. Se dice que el joven es hijo de un oficial de alto rango del Ministerio del Interior (MININT) y trabajaba como custodio en la fábrica local “La Conchita”.
Testigos aseguran que, tras ser detenido, fue llevado a la estación de policía sin esposas y acompañado por su padre, lo que ha generado una ola de indignación por el evidente trato preferencial y posible encubrimiento policial. En redes, muchos temen que el caso sea manipulado o quede impune, como ha ocurrido tantas veces con crímenes que involucran a familiares de funcionarios.
Una vida truncada y una comunidad devastada
Liena era enfermera, una joven dulce, trabajadora y muy querida por todos en su barrio. Sus vecinos, colegas y maestros la describen como una muchacha ejemplar, respetuosa y entregada a su profesión. Su asesinato ha dejado un vacío enorme y ha provocado una mezcla de dolor e impotencia en Pinar del Río.
Desde el Observatorio de Género de Alas Tensas y YoSíTeCreo en Cuba enviaron condolencias a la familia y exigieron justicia y políticas reales para proteger a las mujeres cubanas, recordando que cada feminicidio es una tragedia que el régimen intenta ocultar tras su maquinaria de censura.
Mientras tanto, el gobierno sigue sin reconocer oficialmente el número de feminicidios en el país, y la violencia de género continúa cobrándose vidas ante la mirada indiferente de un sistema que prefiere proteger a sus propios hijos antes que a las víctimas.







