“¡Hasta cariño se les ha cogido! Cubanos reaccionan al caracol africano que invade Artemisa

Redacción

Si pensabas que lo habías visto todo en Cuba, espera a conocer al nuevo “invitado” que se pasea por patios y calles del occidente del país: el caracol gigante africano. Este molusco invasor no solo se está multiplicando a toda velocidad en Artemisa, sino que ya tiene a los vecinos divididos entre el susto, la resignación y hasta la simpatía.

El municipio de Bahía Honda, en Artemisa, es uno de los lugares donde la alerta está encendida. Desde 2019, este caracol africano comenzó a instalarse en la zona y hoy ya se le puede ver por áreas cercanas a la presa Bahía Honda, el reparto Manilla, y hasta cerca del círculo infantil de la cabecera municipal, según reportó Radio Artemisa.

Las autoridades aseguran que, por el momento, no se han registrado daños graves. Pero los especialistas advierten que no hay que subestimar al molusco: puede afectar cultivos y hasta la salud humana, porque transmite parásitos que causan enfermedades. Por eso, la recomendación de los expertos es clara: no tocarlo y reportarlo a las autoridades.

Yanni Vieyto Vigoa, especialista de Sanidad Vegetal, insistió en que la clave está en la detección temprana. “El control es esencial, y los residentes deben cooperar evitando el contacto directo con estos caracoles”, señaló, recordando que aunque parezca inofensivo, puede ser un verdadero problema si se deja crecer.

Pero mientras las autoridades hablan, las redes sociales arden con las historias de los vecinos. Desde Caimito, Cecilia Valdés contó que “los tenemos de mascota”, mientras Lidia Torres aseguró que en su patio se recogen por sacos y “acaban con las matas en un abrir y cerrar de ojos”.

En Mariel, Alejandro Enrique Sánchez hizo un símil que puso a todos a reír: “En Cabañas, el caracol africano compite con la santanilla por ser el dueño de los patios. Igual que el apagón”. Otros, como Cándido García en Güira de Melena, fueron más dramáticos: “Frente al tribunal hay miles, es la casa del caracol africano”.

Desde San Cristóbal, Dainerys Iglesias comentó que “están hasta en los patios de las escuelas y nadie ha venido a preguntar nada”. Y en Guanajay, Olga Lidia Beltrán alertó que los caracoles pesan casi una libra y ya ocupan los patios de las casas prefabricadas.

Algunos cubanos han optado por el humor para sobrellevar la situación. Lionar Núñez, de Bahía Honda, bromeó: “Por lo menos aquí en mi zona el caracol ese es de la familia, hasta cariño se le ha cogido”. Otros recordaron que en África se comen, y que incluso son una fuente de proteínas.

No faltaron las críticas a la falta de acción. Odalys Lemus escribió que “nos van a comer los bichos, entre los mosquitos, los ratones, las moscas y los caracoles. Alertan, pero ¿dónde está la acción?”. Y desde Villa Clara, Renier Rodríguez aseguró que “es una plaga invasora en total libertad, sin ningún tipo de combate”.

Mientras tanto, las autoridades locales insisten en mantener la vigilancia, pero la sensación de los vecinos es clara: este caracol africano llegó para quedarse, y la isla ya no sabe si preocuparse, resignarse… o adoptarlo como mascota gigante.

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