La no-Primera Dama Lis Cuesta visita el Oriente de Cuba un mes después de la tragedia dejada por el huracán Melissa… y solo para las fotos

Redacción

La llamada no-Primera Dama de Cuba, Lis Cuesta, finalmente salió de su refugio silencioso este miércoles y se dejó ver en Mayarí, Holguín, después de semanas de críticas por su ausencia total tras el paso del huracán Melissa. La visita llega tarde, muy tarde, y en un país donde la gente no olvida.

Revisamos hoy la recuperación en Mayarí…”, escribió Cuesta en X, posando sonriente detrás de un grupo de alumnos de una escuelita rural, como si no hubiera pasado un mes entero sin asomarse por la provincia que la vio nacer. La foto, cuidadosamente elegida, la muestra junto a Díaz-Canel y el ministro de Cultura del régimen, Alpidio Alonso, en la escuela primaria Rubén Martínez Villena, un centro pequeño y humilde donde estudian 61 niños.

Lo curioso es que, fuera de esa imagen publicada por ella misma, Cuesta brilla por su ausencia. No aparece en las fotos oficiales del recorrido por la termoeléctrica ni en las visitas al consejo popular Levisa. Como si hubiera ido, posado y desaparecido.

En las calles de Holguín, donde el huracán Melissa dejó techos volando, casas en ruinas y familias completas sobreviviendo como pueden, la pregunta se ha repetido durante semanas: “¿Y la holguinera Lis Cuesta dónde está?” La respuesta llegó tarde y desabrida.

Durante todo este tiempo, mientras la gente peleaba por comida, agua y un respiro, Cuesta no dedicó ni una palabra a los damnificados. Su actividad pública se limitó a los mismos mensajes oficiales que el régimen repite hace décadas: culpar al embargo y defender la propaganda. Ni un gesto real, ni un mensaje de apoyo, ni un simple “aquí estoy con ustedes”.

En redes sociales, la indignación ha sido fuerte. “Ella aparece cuando hay hoteles, eventos, viajes o misiones culturales; cuando el pueblo sufre, se esfuma”, escribió el medio independiente La Tijera, captando el sentir de muchos. No es la primera vez que Cuesta queda mal parada: todavía la persigue aquella frase del 2022, cuando en pleno apagón nacional, aseguró que tenía “el corazón en modo estropajo”, comentario que se convirtió en un festival de memes por su desconexión total de la realidad del cubano de a pie.

Mientras tanto, en Holguín la tragedia sigue a cielo abierto. Familias completas durmiendo bajo lonas, campesinos viendo sus cosechas podrirse en el suelo y comunidades enteras incomunicadas. Una provincia destruida, sin recursos, sin luz, sin respuestas.

Y en medio de ese panorama, aparece Cuesta, la “primera dama sin cargo”, con la misma línea del régimen: fotos, consignas y un guion repetido hasta el cansancio. Nada que alivie el dolor de la gente, nada que cambie la realidad, nada que se acerque al sufrimiento de su propia tierra natal.

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