Cuando ya el nivel de fango bajó, Lis Cuesta ahora se acuerda que es la ‘NO’ Primera Dama y recorre el Oriente de Cuba con su puesto a dedo

Redacción

Lis Cuesta, la siempre polémica esposa de Miguel Díaz-Canel, volvió a dejarse ver este jueves en Santiago de Cuba. Llegó para visitar una escuela y conversar con vecinos golpeados por el ciclón que arrasó el oriente hace más de un mes. La pregunta que más se repite en redes es obvia: ¿por qué aparece ahora, cuando la gente lleva semanas hundida en la miseria y el abandono?

En sus publicaciones, la llamada “no primera dama” insiste en que participa en estas recorridos “como funcionaria”, desde la Cultura y la Educación. Sin embargo, la visita suena más a teatro político que a ayuda real, sobre todo cuando la devastación sigue ahí, sin maquillaje posible.

La Presidencia compartió las fotos oficiales del recorrido. En ellas, Díaz-Canel sonríe y dice que es “un encanto estar aquí”, hablando de un supuesto “ambiente esperanzador”. Asegura que volverá a ver a los niños, como si su visita cambiara la realidad de quienes siguen durmiendo entre escombros.

En Cayo Granma, una de las zonas más golpeadas, el propio gobierno tuvo que admitir la magnitud del desastre. De 256 viviendas censadas, 170 están dañadas; hay casas totalmente derrumbadas, techos volados y familias que perdieron absolutamente todo. Aun así, el régimen se jacta de haber entregado “150 colchones”, colchones que no regalan, sino que venden, incluso cuando la gente ni agua potable tiene.

Mientras Lis posa para las cámaras, Santiago sigue semioscuro. La electricidad continúa sin regresar en varias áreas, el agua llega a cuentagotas y muchísimas familias cocinan con leña, viviendo como en una guerra que nunca termina. La basura acumulada y los salideros han desatado una epidemia de chikungunya que afecta especialmente a niños y ancianos. Pero esa parte no sale en los noticieros.

Díaz-Canel y su esposa recorren el oriente repitiendo su mantra vacío de “resistencia” y “victoria”, mientras la desesperación crece entre los damnificados. Las soluciones siguen siendo promesas sin fecha, sin recursos y sin credibilidad. La gente está cansada de discursos y fotos, quiere techos, comida y estabilidad, no visitas simbólicas para alimentar la propaganda oficial.

Como colofón, Lis Cuesta aprovechó el viaje para ir a la tumba de Fidel Castro. Publicó la foto del tributo con un mensaje épico en X: “FIDEL, cuando el camino se hace cuesta arriba, vuelvo a ti”. Para muchos, un recordatorio de que el régimen sigue atado a un pasado que solo dejó miseria y ruinas, el mismo pasado que impide que Cuba levante cabeza incluso después de un desastre natural.

El ciclón pasó hace un mes, pero la recuperación avanza más lento que nunca. El régimen mueve más rápido la propaganda que los recursos, y mientras tanto, miles de cubanos siguen esperando la ayuda que nunca llega.

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