El régimen vuelve a su deporte nacional: culpar al “bloqueo” hasta por la falta de huevos en el país

Redacción

El régimen cubano puede fallar en casi todo, menos en su habilidad olímpica para culpar al “bloqueo” de absolutamente cualquier desastre. Esta vez, la encargada de repetir el libreto fue la primera secretaria del PCC en Villa Clara, Susely Morfa González, conocida en redes como la “psicóloga millonaria”, que decidió responsabilizar al embargo estadounidense por el colapso de la producción de huevos.

Según su publicación en X, “los medicamentos para la salud aviar no llegaron por culpa del bloqueo” y “la falta de importación de equipamientos impidió aumentar la capacidad de crianza”. El cuento de siempre, servido con la misma seriedad con que prometen apagones “planificados” que nunca cumplen ni plan ni luz.

Las reacciones no se hicieron esperar. La gente le entró por todas partes, recordándole que Cuba comercia libremente con medio planeta. “El bloqueo afecta la salud aviar, pero no la construcción de hoteles”, soltó un usuario. Otro fue más directo: “Cuba puede comprar alimentos y medicinas a USA, pero todo cash, porque son mala paga”.

En resumen: lo que está bloqueado es la economía interna y la capacidad del régimen de gestionar algo sin destruirlo.

Varios internautas le recordaron a Morfa que medicamentos avícolas existen en España, México, República Dominicana, Venezuela… pero claro, para comprarlos hace falta dinero, y ahí es donde se traba el dominó. “Digan la verdad: nadie les fía”, escribió otro comentarista.

El mensaje más compartido fue un dardo perfecto: “Maldito bloqueo que no nos ha dejado elegir nuestro presidente por más de 60 años”. Si existiera un ranking de comentarios que duelen, ese estaría en el podio.

El fondo del asunto es más simple que un huevo hervido: la avicultura estatal está en ruinas. No hay pienso, no hay medicamentos, no hay equipos, no hay autonomía productiva. Lo único que sí hay es un aparato estatal dispuesto a construir hoteles vacíos en vez de garantizar proteínas básicas para la gente.

La caída de la producción de huevos ha sido tan brutal que hasta el propio Granma tuvo que reconocer el desastre. El experimento de los “huevos cooperados” fue otro parche que duró menos que un cartón de huevos en un barrio hambriento.

Para finales del verano, la producción tocó mínimos históricos, confirmando lo que todos ya sabían: el sistema avícola estatal se estrelló contra su propia ineficiencia. Pero el gobierno insiste en la misma excusa desgastada, como si la población no llevara décadas escuchando el mismo disco rayado.

Mientras tanto, el cubano de a pie sigue enfrentando el día a día sin huevos, sin pollo, sin carne y, por supuesto, sin explicaciones reales. El régimen prefiere culpar a Washington antes que reconocer su incapacidad, su corrupción o su obsesión con priorizar hoteles sobre comida.

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