Ingenio en tiempos de crisis: el fogón de aserrín que arrasa en redes

Redacción

Si creías que los apagones eran solo un dolor de cabeza pasajero, piénsalo de nuevo. En Cuba, donde la crisis energética y la escasez de combustible ya son parte de la rutina, los ciudadanos han tenido que ingeniárselas para cocinar de manera casi artesanal y, a veces, arriesgada.

Recientemente, dos videos en Facebook —uno de Hermes Yasell-CubaFace y otro de Julia Roque Hernández— mostraron cómo los cubanos están usando su creatividad para sobrevivir: un fogón hecho con aserrín que funciona sin electricidad, gas ni carbón. La protagonista de uno de los clips, Miladys, residente en La Habana, bautizó su invento como “El Futututo”.

Según cuenta Miladys, cada noche tiene que armar el fogón después del trabajo, justo cuando los apagones se sienten con más fuerza. “Hace más de un mes que no tengo agua en la casa y ahora sin gas ni electricidad, no queda otra que inventar”, comenta mientras prepara su improvisado sistema de cocina. Y sí, lo que hace es ingenioso… pero también refleja lo extrema que se ha vuelto la precariedad en los hogares cubanos.

El invento es relativamente simple, pero requiere cuidado y paciencia: se necesita una lata metálica con un agujero en el fondo, un tubo de metal y, claro, aserrín. La lata se llena y compacta con el aserrín, se coloca sobre algún soporte para separar el fuego del suelo y se enciende poco a poco, retirando el tubo para que el oxígeno circule y la llama comience a crecer. Una vez listo, permite cocinar durante varias horas, aprovechando al máximo el escaso recurso disponible.

El segundo video, compartido por Julia Roque Hernández, muestra más de cerca cómo arde el fuego y cómo funciona el invento, aunque solo permite usar una hornilla a la vez. La viralización de estos clips no es casual: se han convertido en un reflejo de la dura realidad cubana, donde la creatividad y la resistencia se mezclan con la falta de seguridad y la necesidad extrema.

Mientras el gobierno sigue justificando los apagones y la escasez de gas con “problemas técnicos” o “falta de combustible”, los cubanos se las ingenian para no quedarse sin comer. El fogón de aserrín es solo un ejemplo más de cómo la supervivencia diaria se ha vuelto un ejercicio de ingenio, paciencia y resignación, donde cada comida cocinada es un triunfo frente a la escasez y la adversidad.

En Cuba, cocinar ya no es solo un acto cotidiano; es un testimonio de resistencia. Entre apagones, hambre y falta de recursos esenciales, el ingenio se convierte en la mejor herramienta para no rendirse. Y aunque el método es peligroso, simboliza la capacidad del pueblo cubano de adaptarse y seguir adelante, pase lo que pase.

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