La locutora Bárbara Sánchez Novoa tuvo que salir otra vez a poner orden en Facebook, porque los estafadores están usando su imagen como si fuera una tienda virtual ambulante. Según denunció la propia comunicadora, su foto y su nombre aparecen en anuncios falsos de motos eléctricas, plantas generadoras, colchones y hasta “promociones” de remesas. Todo, por supuesto, inventado de punta a cabo.
La presentadora dejó claro que su único perfil real es el que lleva su nombre con acentos, tal cual: Bárbara Sánchez Novoa. Cualquier variante sin tildes o con añadiditos como “oficial” es puro cuento de camino. Y lo peor es que estos timadores se ponen creativos: usan logos de empresas conocidas como Cubamax y hasta meten teléfonos que ni siquiera son de Cuba. Todo bien armado para pescar incautos en un país donde la escasez y la necesidad abren demasiadas brechas.
En el video de advertencia, Bárbara fue directa: si ella no aparece anunciando algo con su cara y su voz, no confíe nadie. Nunca ha pedido adelantos de dinero ni anda metida en ventas sospechosas. También recordó que hay llamadas automatizadas que intentan manipular a la gente, así que la vigilancia tiene que ser total. Su frase lo resume todo: “Dude hasta de su sombra.”
En tiempos de apagones, miseria y gente desesperada por resolver un problema básico, los estafadores hacen fiesta, y lo hacen con absoluta impunidad. Y mientras el régimen sigue faroleando con “soberanía tecnológica”, la realidad es que ni son capaces de garantizar seguridad digital básica. Las redes sociales se han convertido en un campo minado donde cualquiera puede caer, y no existe una estructura estatal eficaz que proteja al ciudadano de estos delitos.
La denuncia de Bárbara se suma a la de otras figuras públicas cuyos nombres han sido usados para engañar a cubanos dentro y fuera de la isla. Su llamado es, básicamente, un salvavidas para muchos usuarios que siguen creyendo que “si lo dijo fulana, debe ser verdad”. Pues no. En Cuba, hasta lo que brilla puede ser un timo.







