La joven cubana Alianis Leyva encendió las redes al mostrar en TikTok un video que resume, sin adornos y sin filtros, el desastre económico que ahoga hoy a Cuba. Bajo la frase “Así están los precios en plataformas online para Cuba”, dejó claro que sobrevivir en la Isla es un lujo… y un lujo que casi nadie puede pagar.
En el clip explica que su madre gastó 170 dólares para armar una compra, y lo que recibió a cambio pinta la postal perfecta del abuso que viven los cubanos. Entre embutidos, huevos, queso, harinas, aceite, pastas, chícharos, jabones y algún que otro producto enlatado, la muchacha fue mencionando cada artículo mientras dejaba en evidencia lo poco que rinde el dinero en un país donde el salario estatal no llega ni a los 20 dólares al mes.
La joven también aclaró que el envío hasta su municipio costó otros 20 dólares, un golpe adicional que ya forma parte del martirio diario de quienes dependen de las remesas para poder comer. Y al final del video lanzó la pregunta que miles llevan tiempo haciéndose: “Dime tú qué opinas de los precios”. Una pregunta que suena más a desahogo que a consulta.
El video se hizo viral en cuestión de horas y abrió un debate que ya venía calentándose: los precios en las tiendas online que operan en Cuba son simplemente imposibles para el cubano de a pie. Plataformas que, aunque se presentan como “alternativas”, funcionan bajo el control y la supervisión del propio régimen, que se beneficia de cada dólar que entra al país mientras la población sigue hundida en la miseria.
Muchos usuarios recordaron que sin la ayuda de familiares en el exterior, millones de cubanos no podrían acceder ni a lo básico. Las remesas se han convertido en la única vía para sortear el hambre en una isla donde la inflación devora salarios, la moneda nacional ya no vale ni el papel en que se imprime y las tiendas en divisas se han transformado en un mecanismo más de control económico.
Lejos de ofrecer soluciones, el Gobierno sigue mirando para otro lado, como si la crisis fuera un invento de las redes. Pero la realidad es testaruda: los precios siguen subiendo, la escasez sigue golpeando y la desesperación crece. El video de Alianis no es solo una denuncia, es un testimonio cotidiano que demuestra cómo el régimen mantiene a la población atrapada entre la necesidad y la dependencia.
Al final, lo que muestra el video es simple: en Cuba se vive caro, se vive mal y se vive con la sensación permanente de que todo está diseñado para que el ciudadano dependa de alguien más para poner un plato en la mesa. Una crisis que el Gobierno se niega a resolver porque, en gran medida, le resulta rentable.










