La influencer cubana Flavia Blanco volvió a encender el avispero después de asegurar que el pan con lechón de una cafetería en La Habana es “el mejor de todos”. Pero la bronca no fue por el sabor, sino por el sablazo del precio, porque la versión más grande llega a 1.800 pesos cubanos, una cifra que en la Cuba de hoy es prácticamente una falta de respeto. Hablamos de un precio más alto que la pensión mínima y casi igual que un salario mensual completo.
En un país donde la gente se rompe el lomo para estirar cada peso, ver que un simple pan con cerdo cuesta lo mismo que un mes entero de trabajo estatal es como un golpe directo al estómago. Y todo esto en una isla donde este bocadito era, hace años, una merienda barata y sabrosa para cualquiera, antes de que la economía tocara fondo bajo el desgobierno actual.
La cafetería, ubicada en Playa, ofrece varias versiones del famoso pan: desde el pequeño hasta el gigante “comelón”, ese que Flavia probó con entusiasmo y que marca el increíble precio de 1.800 CUP. También mostró el tamaño S, que ya de por sí cuesta 700 CUP, un monto que tampoco es precisamente amigable para el cubano promedio.
A eso se suman otros alimentos que venden allí, como papas fritas a mil pesos, croquetas a 350 y jugo de mango a 300. Los dulces artesanales se mueven entre los 260 y los 400 CUP. Y aunque las bebidas enlatadas mantienen precios similares a los de las mipymes, lo cierto es que sentarse a desayunar o almorzar en este sitio es un lujo que muy pocos se pueden permitir.
Las opiniones en redes están más divididas que una asamblea del Partido. Algunos defienden la cafetería, diciendo que la calidad justifica el precio. Otros, como Rey Sama o Yune Pérez, aseguran que el pan con lechón llega recalentado, con una carne que deja mucho que desear. Mientras unos hablan de sabor y tamaño generoso, muchos creen que lo que se paga no corresponde con lo que se recibe, lo que alimenta aún más la polémica.
Todo este debate ocurre mientras Cuba se hunde en una crisis económica demoledora. Con un salario promedio que ronda los 6.500 CUP y una inflación que ya pasa del 30%, la mayoría de las familias está atrapada entre la escasez, los precios inflados y un Gobierno incapaz de garantizar lo básico. Los negocios privados —como esta cafetería— son parte de un país donde el desajuste económico es tan grande que comer algo tan sencillo como un pan con lechón se convierte en un lujo inaccesible.
El pan con cerdo, ese clásico cubano que antes acompañaba fiestas, madrugadas y cualquier resuelve callejero, se ha convertido en símbolo de la brecha enorme entre lo que cuesta vivir y lo que realmente se puede pagar. Ese pan calentico que antes era del pueblo ahora parece reservado para unos pocos, mientras el resto mira desde lejos, con nostalgia y con hambre.










