El influencer y activista cubanoamericano Alex Otaola volvió a encender las alarmas entre los cubanos radicados en Estados Unidos, especialmente entre aquellos que poseen residencia permanente y aun así viajan a Cuba como si no tuvieran nada pendiente con la ley. Según explicó, muchos de los que se creyeron intocables están chocando de frente con la realidad.
En su programa Hola! Ota-Ola, el presidente de la Fundación Cubana Anticomunista recordó que lleva años advirtiendo sobre este escenario. Mientras unos celebraban el desorden en la frontera y otros viajaban a la isla “porque todo el mundo va”, él insistía en que tarde o temprano llegarían los operativos, los chequeos de expedientes y las detenciones.
Otaola señaló que lo que está ocurriendo hoy no es casualidad. El clima migratorio se endureció, y ahora salen a relucir viejos expedientes que muchos cubanos dejaron tirados por décadas. Dijo que no importa si el error ocurrió hace veinte o veinticinco años: si hay un arresto, un incidente sin resolver o un récord incompleto, el viaje a Cuba puede convertirse en una pesadilla al volver a territorio estadounidense.
El activista fue tajante al enviar un mensaje directo: si un residente tiene un antecedente, por mínimo que sea, lo mejor es que evite viajar a la isla. En sus palabras, “al llegar al aeropuerto le pueden decir simplemente: usted, por allá”.
En las últimas semanas, según explicó Otaola, han aparecido varios casos de residentes permanentes que entraron y salieron de Cuba confiados en que “no pasa nada”, solo para descubrir que su historial criminal se activó en cuanto pasaron por el control migratorio en Estados Unidos. Algunos enfrentan procesos pendientes desde hace años, detenciones viejas o situaciones que nunca resolvieron de forma legal.
Otaola insistió en que la residencia no es un escudo. Quien tenga un expediente sucio puede terminar detenido, enviado a un centro migratorio o incluso devuelto a zonas peligrosas en México mientras se define su deportación. “Hoy están pagando por no haber hecho lo que correspondía”, afirmó.
Para él, la raíz del problema está en décadas de irresponsabilidad y autosabotaje. Explicó que muchos cubanos prefirieron hacerse los de la vista gorda: no se hicieron ciudadanos, ignoraron citaciones, dejaron órdenes judiciales sin atender, mantuvieron récords sin limpiar y vivieron bajo la ilusión de que nunca habría consecuencias.
El presentador cerró con una frase seca y directa, muy en su estilo: “Las consecuencias llegan”. Y esta vez, según advierte, están llegando más rápido y más duro de lo que muchos imaginaban.







