El vicepresidente cubano Salvador Valdés Mesa volvió a dejar titulares llamativos durante su visita a Pinar del Río al asegurar que la provincia podría autoabastecerse de arroz en 2026. La declaración suena más a consuelo que a realidad, sobre todo en medio del peor desplome productivo de los últimos años y la dependencia casi total de importaciones para mantener la canasta básica.
El anuncio se dio en el marco del proyecto agrícola Vietnam–Cuba, que busca desarrollar la siembra de arroz en el municipio de Los Palacios. Actualmente, se cultivan unas 871 hectáreas, con la meta de llegar a 1.000, según reportó el Canal Caribe. Para Valdés Mesa, este avance es suficiente para colocar a Pinar del Río “entre las provincias más próximas” al autoabastecimiento, sin esperar al Plan de Desarrollo proyectado para 2030.
La realidad, sin embargo, pinta otra historia. La producción nacional cayó más de un 59% en 2023, y en 2024 apenas se logró el 30% de lo que se cosechaba en 2018. Hoy, Cuba produce solo alrededor del 11% del arroz que consume, gastando más de 400 millones de dólares al año en importaciones, un lujo imposible para un país sin divisas y atrapado en crisis económica.
Aun así, Valdés Mesa insiste en que tierra, agua e infraestructura hay de sobra. Lo único que falta, según él, es la divisa. “Podemos hacerlo. Disponemos de la tierra, tenemos agua, tenemos infraestructura, ¿qué nos falta? La divisa”, dijo a los productores locales.
El funcionario también recordó el papel central del arroz en la dieta cubana: “Comemos arroz por la mañana y por la tarde. El resto de los alimentos acompañan al arroz, la proteína, la fruta, las viandas”. Un comentario que provocó risas y críticas, considerando que en la calle la libra de arroz supera los 300 pesos y su presencia en la canasta básica sigue siendo incierta.
El proyecto con Vietnam busca aumentar la producción local con maquinaria, semillas, fertilizantes y asesoría técnica, aunque enfrenta problemas crónicos: escasez de combustible, maquinaria obsoleta, cortes eléctricos y suelos poco fértiles y erosionados.
Valdés Mesa también recorrió la planta procesadora de langosta en La Coloma, parcialmente destruida por un incendio en octubre, y reconoció la necesidad de elevar los estándares de calidad y eficiencia, un reto constante en sectores golpeados por la crisis.










