Nuevo cargamento de ayuda humanitaria aterriza en Cuba proveniente de la Unión Europea, pero… ¿a dónde está yendo a parar todo?

Redacción

Otro cargamento de ayuda humanitaria aterrizó en Cuba, esta vez enviado por la Unión Europea para los damnificados del huracán Melissa. Y, como siempre, el canciller Bruno Rodríguez salió rápido a agradecer en X, vendiendo la idea de que el Gobierno “acompaña” las labores de recuperación, cuando en realidad lo único que acompaña es la foto del cargamento llegando.

La UE había anunciado a inicios de noviembre que enviaría 125 toneladas de ayuda, valoradas en más de medio millón de dólares, como respuesta al desastre en Jamaica, Haití y Cuba. De lo que llegó exactamente a la Isla no se dijo ni una palabra, porque ya sabemos que al régimen no le gusta revelar mucho cuando la ayuda entra por una puerta y desaparece por la otra.

En medio de la lentitud del Estado y la escasez absoluta de recursos, la ayuda internacional se ha convertido —otra vez— en el salvavidas de quienes lo perdieron todo. La solidaridad externa sigue tapando los huecos que deja un Gobierno incapaz de sostener ni los servicios básicos. República Dominicana, Venezuela, Colombia y hasta Naciones Unidas han mandado donaciones, pero la magnitud de la crisis cubana es tan grande que nada parece alcanzar.

La llegada de este cargamento confirma lo que el pueblo ya sabe: Cuba depende cada día más de la cooperación internacional porque su infraestructura está hecha polvo y su aparato estatal es incapaz de responder con seriedad ante una emergencia. Cada vez que entra ayuda, queda al descubierto no solo la necesidad urgente de la gente, sino también la debilidad de un sistema que lleva años desmoronándose a la vista de todos.

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