Ni muerto te salvas: así abandonaron a un veterano en su entierro en Cuba

Redacción

En Cuba pasa de todo, pero pocas cosas duelen tanto como ver que ni los muertos reciben el respeto mínimo. Eso fue justamente lo que ocurrió en Contramaestre, Santiago de Cuba, donde la familia de un veterano de guerra tuvo que enfrentar no solo el dolor de la pérdida, sino también la completa ausencia de apoyo estatal, honores o cualquier gesto oficial en su entierro. Sí, así mismo: ni bandera, ni medallas, ni protocolo… nada.

La historia salió a la luz gracias a un video que comenzó a circular en redes sociales y que fue compartido por el periodista Mario J. Pentón en X (el antiguo Twitter) el 2 de diciembre de 2025. En la grabación se ve a un hombre visiblemente indignado por la forma en que se realizó el sepelio. Según él, el fallecido era “combatiente de la revolución”, pero aun así no recibió ningún tipo de reconocimiento simbólico. Para colmo, denuncia que el entierro tuvo que retrasarse porque en el cementerio local no había espacio. Sí, en pleno 2025 todavía pasa eso.

Como era de esperar, las redes explotaron. En X, cientos de usuarios reaccionaron con indignación, señalando lo que para muchos es otra muestra del abandono del régimen hacia su propia gente. “Están a punto de meter a la gente en un saco después de fallecer. Qué horror”, escribió un usuario. Otro fue más directo: “A la dictadura el pueblo no le interesa para nada”. Y es que, cuando las quejas son tantas y tan repetidas, cuesta encontrar una respuesta diferente.

Pero donde más ruido hizo fue en Facebook, donde Pentón también publicó el material. Allí, cientos de cubanos comentaron con rabia, tristeza y resignación. Para muchos, aquello era la prueba viviente de que el país toca fondo cada día. “Esa es la revolución que defendió”, escribió un internauta, con la ironía amarga que ya se ha vuelto costumbre. Otro recordó un viejo refrán que encaja demasiado bien: “Roma paga a los traidores, pero los desprecia”. Aunque, entre tanta crítica dura, también hubo quienes resaltaron el lado humano del reclamo: “No se trata de medallas, sino de dignidad y respeto para cualquier cubano”.

Y es que este caso no es único ni aislado. La denuncia se suma a una larga lista de quejas sobre el estado crítico de los servicios funerarios en Cuba. Escasez de ataúdes, demoras interminables, cementerios abandonados y trabajadores sin recursos para dar un servicio digno… la lista es interminable. La crisis golpea todos los sectores, pero cuando alcanza incluso el último adiós, la cosa toma un tono aún más doloroso.

Al final, lo que deja este caso es una reflexión inevitable: si ni a quienes dieron su vida al servicio del sistema se les brinda respeto en su muerte, ¿qué queda para el resto del pueblo? Una pregunta que muchos cubanos ya no hacen en voz alta, pero que todos piensan.

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