El régimen cubano volvió a sacar músculo propagandístico en Camagüey tras anunciar un operativo policial en el municipio de Céspedes para recuperar más de 150 carneros presuntamente robados. La información fue difundida por la página oficialista Verdades a Través del Móvil, que presentó la acción como una hazaña de los llamados “Héroes de Azul”, en coordinación con guardabosques y, cómo no, con “la comunidad”.
Según el relato oficial, la operación fue “conjunta y rápida” y permitió proteger “los bienes del pueblo”, una frase tan repetida como vacía en un país donde los robos ganaderos se han vuelto parte del paisaje rural. Lo que no apareció por ningún lado fueron los detalles básicos: no se dice de quién eran los animales, dónde ocurrió exactamente el robo ni si hay detenidos. Demasiado silencio para una historia que el propio régimen quiere vender como éxito.
En redes sociales, varios usuarios no tardaron en señalar que el reporte parece más un cartel de consignas que una información seria. Comentarios críticos cuestionaron la falta de datos elementales y pusieron el dedo en la llaga: ¿cómo es posible que aparezcan 150 carneros, pero no aparezcan responsables? Otros fueron más directos y denunciaron lo que muchos campesinos repiten en voz baja: que en algunas zonas los delincuentes operan con total impunidad y, según dicen, con complicidades incómodas.
También hubo quienes aprovecharon el espacio para contar experiencias propias en municipios cercanos, donde denunciar un robo de ganado termina en multa para el campesino, mientras los ladrones siguen campantes. Una paradoja muy cubana: la víctima castigada y el delito sin castigo.
Por supuesto, no faltaron los comentarios alineados con el libreto oficial, acompañados de etiquetas como “#CeroImpunidad” y “#CubaSegura”, justo cuando la inseguridad rural va en aumento y los productores viven entre el miedo y la desprotección. Hashtags no sustituyen vigilancia real ni justicia efectiva.
Las imágenes de carneros alineados y policías uniformados forman parte de la campaña del MININT para transmitir control y eficiencia. Sin embargo, fuera del encuadre fotográfico, la realidad es otra. Campesinos de distintas provincias llevan meses denunciando robos constantes, falta de recursos, patrullaje inexistente y una sensación creciente de abandono.
Recuperar animales es positivo, nadie lo duda. Pero cuando el Estado solo muestra resultados sin explicar el cómo, el quién y el por qué, lo que queda no es confianza, sino sospecha. En el campo cubano, los carneros aparecen; la transparencia, no tanto.










