Régimen responde qué pasará con las tarjetas en MLC tras anunciar la entrada en vigor de una nueva tasa de cambio flotante diaria para las divisas

Redacción

Con la entrada en vigor de la nueva tasa de cambio flotante diaria para el dólar y el euro, una de las preguntas que más se repite en la calle —y en las colas— es qué va a pasar con las tarjetas en Moneda Libremente Convertible. El régimen, fiel a su estilo, salió a responder… sin responder del todo.

Ante la inquietud creciente de la población, Ian Pedro Carbonell, director de Políticas Macroeconómicas del Banco Central de Cuba, recordó algo que los cubanos conocen de memoria pero sufren a diario: las cuentas en MLC son, en teoría, cuentas bancarias en divisas. Bajo ese argumento, aseguró que el sistema financiero “mantiene su posición” y que dichas cuentas seguirán funcionando igual que hasta ahora. O sea, funcionando mal, pero funcionando.

Según el funcionario, la aplicación del nuevo esquema de control y asignación de divisas abre una “oportunidad” para recuperar poco a poco la funcionalidad completa de las tarjetas MLC, muchas de las cuales hoy son rechazadas en comercios o presentan limitaciones absurdas. La promesa suena bonita, pero llega tarde y sin garantías, en un país donde la palabra “progresivo” suele ser sinónimo de eterno.

Carbonell afirmó que, dentro del nuevo mecanismo cambiario, las autoridades ya están “trabajando” para que las tarjetas vuelvan a ser aceptadas en todos los establecimientos. Sin embargo, no explicó cuándo ni cómo, ni qué pasará mientras tanto con miles de cubanos que tienen dinero “congelado” en cuentas que no siempre pueden usar para comprar lo básico.

El problema de fondo sigue intacto. Las tarjetas MLC nacieron como una solución temporal y terminaron convertidas en símbolo de exclusión, dependencia de las remesas y desigualdad. Ahora, con la nueva tasa flotante, el régimen intenta dar la impresión de orden y normalidad, pero evita reconocer que fue su propia política la que rompió la confianza en el sistema bancario.

Mientras el Gobierno habla de “recuperar funcionalidades”, la realidad es que la mayoría de los cubanos sigue cobrando en pesos devaluados y comprando en mercados dolarizados, con tarjetas que no siempre pasan y precios que no perdonan. Otra vez, el discurso oficial va por un lado y la vida real por otro.

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