La actriz cubana Susana Pérez volvió a poner sentido común donde otros solo han puesto gritos. En un comentario publicado en Facebook, la intérprete reflexionó sobre su vida en Cuba y, sin buscarlo, se colocó en el centro de la polémica desatada por las declaraciones del humorista Geonel Martín, “Gustavito”, cuando dijo que “fue feliz en Cuba”.
El comentario apareció bajo una publicación del actor Ulises Toirac, quien había salido en defensa de Gustavito tras el linchamiento digital. Y Susana fue clara, sin drama ni consignas:
“Yo también fui feliz en Cuba, hice mi carrera y me gané el amor de 11 millones de cubanos, tuve amigos, tuve a toda mi familia, hasta que dejé de ser feliz y decidí, como siempre digo, dar el portazo de Nora. Negar eso es negarse a sí mismo”.
Ahí está todo. Sin consignas, sin nostalgia falsa, sin miedo a decir una verdad que a muchos les molesta: sí, hubo felicidad, pero no fue eterna ni suficiente.
El mensaje generó una ola de reacciones positivas. Muchos destacaron la honestidad de Susana y su capacidad de reconocer lo vivido sin justificar lo que vino después. Porque una cosa no borra la otra. Haber sido feliz no obliga a callar por qué un día dejaste de serlo.
La polémica arrancó cuando Gustavito confesó que en Cuba era más feliz, frase que para algunos fue casi un crimen ideológico. Lo acusaron de romantizar la miseria, de traicionar el exilio, de olvidar las razones por las que millones se han ido. Él tuvo que salir después a aclarar lo obvio: que fue feliz, sí, pero que se fue buscando más libertad y una vida mejor.
Ulises Toirac intentó bajar el tono recordando que cada experiencia es personal y que la intolerancia también hace daño. Fue en ese espacio donde Susana Pérez puso la estocada final al falso debate.
Porque el problema nunca fue decir “fui feliz en Cuba”. El problema es pretender que esa felicidad invalida el derecho a irse, a criticar o a denunciar. Y Susana lo dejó claro: reconocer lo bueno no significa aceptar lo malo ni justificar un sistema que termina expulsando a su gente.
Radicada desde hace años en Estados Unidos, Susana Pérez ha sido crítica del régimen cubano sin renunciar a sus afectos, a su historia ni a su verdad personal. Y eso, en tiempos de extremos y gritería, es casi un acto de rebeldía.
Decir que fuiste feliz no te hace cómplice. Callar por miedo, sí.







