¡Todos eran cubanos! Hombre mata a su expareja en Missouri y al novio de ella para luego quitarse la vida

Redacción

Una tragedia marcada por la violencia extrema estremeció a la comunidad cubana en el estado de Missouri pocos días antes de que concluyera el año. Un hombre asesinó a su expareja —madre de sus dos hijos— y a la actual pareja de la mujer, para luego quitarse la vida. Las autoridades investigan el hecho como un doble homicidio-suicidio de carácter pasional.

Las víctimas fueron identificadas como Elizabeth Hernández Sánchez, de 33 años, y Yeisir Fuster Concepción, de 42. El agresor, Randys Miguel Ramírez Díaz, expareja de Elizabeth, se suicidó horas después del ataque.

El crimen ocurrió en la noche del lunes 29 de diciembre, entre las 10:30 y las 11:00 pm, en una zona rural del condado de Warren, cerca de South Stracks Church Road y la Carretera Estatal M. Agentes del sheriff acudieron al lugar tras recibir una llamada alertando sobre un “hombre caído”. Al llegar, encontraron a dos personas dentro de un automóvil, ambas con heridas mortales provocadas por arma de fuego.

Las autoridades confirmaron que Elizabeth y Yeisir viajaban juntos cuando fueron atacados. También se informó que ambos mantenían vínculos laborales con el agresor, un elemento que forma parte de la investigación en curso.

Horas después, ya en la madrugada del martes, los investigadores localizaron un vehículo relacionado con el caso en un centro de viajes cercano a la Interestatal I-70. Cuando intentaron establecer contacto con el ocupante, este se disparó dentro del automóvil y murió en el lugar. Posteriormente fue identificado como Randys Ramírez.

Amenazas ignoradas y un patrón que se repite

La Policía confirmó que una semana antes del crimen, Ramírez había amenazado de muerte a la pareja. Ese antecedente es ahora una pieza clave del expediente y vuelve a poner sobre la mesa una realidad incómoda: las advertencias existían, pero no evitaron el desenlace.

El vínculo sentimental previo entre Elizabeth y su agresor es considerado determinante para entender el móvil del crimen. No se trató de un hecho fortuito ni aislado, sino de una escalada de violencia que terminó de la peor manera.

Historias truncadas y niños que quedan atrás

Elizabeth Hernández Sánchez y Randys Ramírez eran naturales de Sancti Spíritus. Yeisir Fuster Concepción, por su parte, era originario del municipio Céspedes, en Camagüey, había vivido en Ciego de Ávila y emigró a Estados Unidos hace cinco años.

La tragedia dejó seis niños huérfanos. Elizabeth era madre de tres: dos hijos con Randys y un hijo mayor de una relación anterior. En redes sociales, personas cercanas aseguran que Yeisir también era padre de tres niñas.

Ante el impacto devastador del suceso, la hermana de Elizabeth abrió una campaña en GoFundMe para recaudar fondos destinados a cubrir los gastos funerarios y ayudar a enfrentar la nueva realidad de los menores.

“Elizabeth deja atrás a tres niños que hoy enfrentan una realidad muy difícil tras esta pérdida inesperada”, escribió. “Cualquier ayuda, por pequeña que sea, será profundamente agradecida”.

Más allá de las cifras y los nombres, el caso deja una estela de dolor, preguntas sin respuesta y una amarga constatación: cuando la violencia anunciada no se detiene a tiempo, el costo siempre lo pagan los más inocentes.

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