La comunidad de Colón, en Matanzas, sigue conmocionada tras el homicidio del adolescente Dilan Alejandro Lima León, de 17 años, un joven descrito por familiares y vecinos como modelo y lleno de vida. La policía arrestó a dos hombres, Alexis Michel Pérez Montalvo y Michael Güara Montalvo, pero la noticia oficial del Minint omitió el nombre de la víctima y los detalles más crudos del crimen.
El caso, ocurrido el 26 de diciembre, no es solo una tragedia aislada: revela cómo la violencia juvenil puede arrebatar vidas inocentes y cómo la versión oficial suaviza la realidad de los hechos. Según testigos, Dilan Alejandro había intervenido para detener una pelea que involucraba a uno de sus primos. Cuando la tensión parecía disiparse, se quedó un momento más para comer algo, antes de regresar a casa. Fue entonces cuando los atacantes regresaron armados con cuchillos y lo apuñalaron sin piedad, perforándole un pulmón y provocando su muerte casi instantánea.
La familia asegura que el joven no recibió atención médica: “No tuvo ni la oportunidad de recibir primeros auxilios”, escribió su tía Katia García Martínez, describiendo la brutalidad del ataque. La versión oficial del Minint, que habla de “lesiones graves que lamentablemente derivaron en la pérdida de una vida”, parece diseñada para suavizar lo evidente: un asesinato premeditado y despiadado.
Ambos presuntos asesinos cuentan con historial delictivo: Pérez por hurto y sacrificio de ganado, y Güara por lesiones y amenazas. Ahora enfrentan la justicia, aunque ni la condena más severa devolverá a Dilan Alejandro a su familia ni mitigará el dolor de una comunidad consternada.
La muerte del adolescente recuerda, de forma dolorosa, que la violencia juvenil en Cuba no puede ser ignorada y que las versiones oficiales a menudo ocultan la crudeza de la realidad que viven las familias. Lo que quedó claro para todos los que conocieron a Dilan Alejandro es que su vida fue arrebatada injustamente, y que su memoria exige justicia y condenas ejemplares.







