El régimen cubano convocó a los habaneros a concentrarse este sábado a las 10:00 a.m. en la Tribuna Antimperialista José Martí, en un acto que —según el discurso oficial— se realizará “en representación de todo el pueblo de Cuba” para condenar lo que califica como una “agresión militar imperialista” de Estados Unidos contra Venezuela.
La convocatoria, anunciada por la Presidencia en la red social X, llegó pocas horas después de que se confirmara la captura de Nicolás Maduro tras una incursión militar estadounidense en Caracas este 3 de enero. El guion, sin embargo, es el de siempre: consignas gastadas, llamados a la épica revolucionaria y una narrativa que ignora por completo el contexto real de Cuba en 2026.
Antes del anuncio, Miguel Díaz-Canel ya había reaccionado en redes condenando la ofensiva estadounidense, a la que calificó de “ataque criminal” y “terrorismo de Estado”. El mandatario reiteró el respaldo incondicional del régimen cubano al chavismo y aseguró que La Habana “defenderá la soberanía de Venezuela”, invocando nuevamente la llamada “Zona de Paz latinoamericana”. El mensaje, como es costumbre, cerró con el lema de rigor: “Patria o Muerte ¡Venceremos!”.
Mientras tanto, desde el otro lado del tablero, el presidente estadounidense Donald Trump confirmó en su cuenta de Truth Social que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados durante una operación militar que describió como “planificada y ejecutada con éxito”. Según Trump, ambos fueron trasladados fuera de Venezuela y los detalles del operativo serían ampliados en una conferencia de prensa en Mar-a-Lago, Florida.
Trump aseguró además que la acción se llevó a cabo sin bajas civiles y la presentó como una “intervención necesaria para restaurar la democracia en Venezuela”, en coordinación con agencias de seguridad estadounidenses.
En contraste, en Cuba, un país hundido en apagones, hambre, éxodo y desesperanza, el régimen vuelve a sacar a la gente a la calle no para exigir soluciones propias, sino para defender a un aliado caído. La historia se repite, pero el país ya no es el mismo. Y cada vez son menos los que creen en actos “en nombre del pueblo” convocados desde arriba, con consignas del siglo pasado y problemas muy reales que siguen sin respuesta.







