Díaz-Canel recibe el 2026 con un frase salida de su realidad paralela: «Año nuevo en Cuba es sinónimo de triunfo»

Redacción

En una Cuba golpeada por apagones interminables, escasez extrema y empobrecimiento generalizado, Miguel Díaz-Canel decidió comenzar 2026 con una frase que parece salida de una realidad paralela: “Año nuevo en Cuba es sinónimo de triunfo”.

La afirmación, difundida en varios mensajes en la red social X, contrasta brutalmente con la vida cotidiana de millones de cubanos que arrancan el año sin comida estable, sin electricidad garantizada y sin expectativas reales de mejora.

Mientras el país se hunde en una crisis total, el régimen insiste en un discurso triunfalista desconectado del país real, aferrado a consignas gastadas y a la épica revolucionaria como si repetirlas pudiera tapar el desastre.

“Año nuevo en #Cuba es sinónimo de triunfo. Renovemos la tradición este 2026, Año del Centenario de #Fidel”, escribió el mandatario, apelando nuevamente a la figura del dictador fallecido como eje simbólico de legitimación política.

Díaz-Canel también llamó a “celebrar las vidas salvadas y los imposibles vencidos en 2025” y aseguró que Cuba “crecerá” si trabaja unida, sin mencionar una sola vez las causas estructurales del colapso, ni asumir responsabilidad alguna por la debacle económica, social y moral del país.

El guion se repite: unidad, resistencia, victoria… palabras vacías frente a un presente donde la comida falta, la luz se va, el transporte colapsa y la salud pública se desmorona.

“¡Que el 2026 nos encuentre peleando y más unidos que nunca!”, añadió el gobernante, reforzando la narrativa de plaza sitiada mientras la población pelea, sí, pero por sobrevivir.

Para muchos cubanos, estas declaraciones no solo resultan ofensivas, sino reveladoras. Refuerzan la imagen de un poder político completamente desconectado, más preocupado por sostener su relato ideológico que por responder a una emergencia nacional sin precedentes.

A 67 años del inicio de la Revolución, Cuba no entra en 2026 celebrando triunfos. Entra agotada, empobrecida y desesperanzada, mientras el Gobierno sigue vendiendo consignas del pasado para justificar un presente en ruinas.

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