El primer ministro Manuel Marrero Cruz volvió a reconocer lo que ya sufre el país a diario: las decisiones del Gobierno no están dando resultados. Durante la última reunión del Consejo de Ministros de 2025, el jefe de Gobierno llamó a “buscar una manera diferente de enfrentar” el 2026, admitiendo que, pese a normas, acuerdos y flexibilizaciones aprobadas, la economía sigue sin responder.
Según Marrero, ahora sí “hay materia” para hacerlo distinto. La frase suena familiar. Se refiere a un paquete de decisiones que, en teoría, debía destrabar la producción y generar impactos económicos, pero que hasta hoy no ha cambiado absolutamente nada en la vida real de los cubanos. El problema, asegura, está en la implementación, en las trabas internas y en la lentitud del propio aparato estatal.
El primer ministro insistió en que uno de los grandes retos será ejecutar lo aprobado, eliminar obstáculos y flexibilizar procesos para que los actores económicos puedan producir más. Dicho en cubano: menos papeles, menos consignas y menos reuniones inútiles. Pero el mismo Estado que crea las trabas es el que ahora promete quitarlas.
Marrero también volvió sobre el mantra de siempre: aumentar ingresos, captar divisas y reducir gastos. Nada nuevo bajo el sol. Mientras tanto, la inflación sigue galopando, los apagones no aflojan y la mesa del cubano promedio continúa cada vez más vacía.
Otro punto que reconoció fue la lentitud en la revisión de estructuras y plantillas infladas, desde los territorios hasta los organismos centrales. Una admisión tardía de lo evidente: un Estado sobredimensionado, ineficiente y costoso, sostenido a costa de una economía en ruinas.
El llamado a “enfrentar diferente” el 2026 llega después de que el propio Marrero confesara que el Gobierno fue incapaz de resolver problemas básicos como la basura en La Habana, donde —en sus propias palabras— “no se aprecian los resultados”, pese al esfuerzo. Traducción: mucho trabajo político, cero soluciones prácticas.
El discurso también se produce en un contexto donde Díaz-Canel ha reconocido la gravedad de la crisis económica, marcada por apagones, escasez, inflación y años de retroceso productivo. Reconocer el desastre ya no es novedad; lo novedoso sería ver una solución.
Marrero cerró diciendo que no basta con esforzarse si no hay resultados. Una frase que, sin querer, resume 67 años de gestión fallida. El problema no es la manera de enfrentar el 2026. El problema es el modelo que sigue intacto y que ya demostró que no funciona.







