Desde este sábado, Donald Trump volvió a sacudir el tablero político latinoamericano con declaraciones que ya generan revuelo dentro y fuera de Venezuela.
El expresidente aseguró que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela y de sus recursos petroleros tras la captura de Nicolás Maduro. Según Trump, la vicepresidenta Delcy Rodríguez encabezará un gobierno de transición bajo supervisión estadounidense, mientras Washington garantizará la seguridad del país y administrará sus recursos estratégicos.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, Trump afirmó que la gestión estadounidense continuará “hasta que haya una transición democrática justa”, argumentando que la infraestructura venezolana está “podrida” y que el petróleo será utilizado tanto para beneficiar a la población como para resarcir a EE. UU. por expropiaciones pasadas.
“Vamos a dirigir este país correctamente y nos vamos a asegurar de que el pueblo de Venezuela sea atendido”, dijo, sin descartar nuevas acciones militares si el chavismo intenta retomar el control. El presidente incluso mencionó directamente a Delcy Rodríguez, describiéndola como dispuesta a “hacer lo que creemos que se debe hacer para que Venezuela sea grande de nuevo”, evocando el lema Make Venezuela Great Again.
Trump sostuvo que Rodríguez asumirá el liderazgo de este gobierno de transición, mientras Estados Unidos se encargará de supervisar la seguridad y administrar los recursos estratégicos, especialmente el petróleo. “Sacaremos mucho dinero para poder cuidar del país”, afirmó, aunque sin dar detalles sobre plazos o mecanismos específicos.
Sobre la líder opositora María Corina Machado, Trump se mostró escéptico: “No tiene el apoyo suficiente dentro del país, no tiene el respeto dentro del país”, aseguró durante la rueda de prensa en Mar-a-Lago. Añadió que Machado no ha sido contactada tras la operación que culminó con la extracción de Maduro de Caracas.
Por su parte, Machado emitió un comunicado dirigido al pueblo venezolano, asegurando que “llegó la hora de la libertad” y llamando a la ciudadanía a mantenerse organizada y activa durante el proceso de transición democrática.
La declaración de Trump marca un punto de inflexión histórico en Venezuela, con la intervención directa de EE. UU. en la política interna del país y un plan de transición que, según Washington, buscará estabilizar el país mientras se asegura el control sobre recursos estratégicos como el petróleo.







