El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, soltó nuevas bombas informativas sobre la operación militar que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una acción ejecutada este sábado en Caracas que dejó al régimen venezolano desnudo, confundido y sin mando visible.
En una entrevista con Fox News, Trump dejó claro que lo ocurrido no fue improvisado ni un golpe de suerte. Según explicó, el Ejército estadounidense estaba listo para una segunda fase aún más demoledora, pero la efectividad del primer despliegue hizo innecesario seguir escalando.
“Estábamos listos para una segunda oleada, pero no hizo falta. La fuerza desplegada era tan potente, tan precisa, que todo se resolvió ahí mismo”, comentó el mandatario, subrayando que el nivel del operativo superó cualquier demostración militar reciente en la región.
Trump aseguró que la misión fue ejecutada con precisión quirúrgica por la unidad de élite Delta Force, respaldada por una flota naval y aérea posicionada estratégicamente frente a las costas venezolanas. Inteligencia, aviación y apoyo marítimo trabajaron como un reloj suizo, según fuentes del Pentágono citadas por el propio presidente.
Para Trump, la captura de Maduro no es solo el fin de una figura, sino un mensaje directo contra el narcoterrorismo y las dictaduras que se creen intocables. Dejó claro que Washington no piensa permitir que otro rostro del mismo sistema se apodere del poder y adelantó que ya se analizan los próximos pasos para evitar que Venezuela vuelva a caer en el caos político de siempre.
El tema del petróleo tampoco quedó fuera. Trump afirmó que empresas energéticas estadounidenses jugarán un papel clave en la reconstrucción del sector, devastado por años de corrupción, saqueo y mala gestión chavista. “No vamos a hacer todo esto para después dejar que el país vuelva a hundirse”, soltó, sin rodeos.
Uno de los detalles más llamativos fue la revelación de que Maduro intentó refugiarse en un búnker de acero, pero simplemente no le dio tiempo. Según Trump, el gobernante chavista se encontraba en una residencia fortificada, con puertas blindadas y áreas diseñadas para resistir ataques, pero la velocidad del operativo lo agarró fuera de base.
“No llegó al búnker. Todo fue tan rápido que no tuvo oportunidad”, explicó Trump, quien destacó que las fuerzas estadounidenses neutralizaron el lugar en cuestión de segundos, sin bajas y sin necesidad de usar equipos especiales para perforar acero.
El presidente también describió la operación como una misión ejecutada en condiciones extremas, en plena oscuridad, con decenas de helicópteros y aeronaves coordinadas al segundo, y tropas entrenadas durante meses para un único objetivo: capturar a Maduro con cero errores.
“El nivel de profesionalismo, tecnología y precisión de nuestras fuerzas armadas no tiene comparación”, afirmó Trump, insistiendo en que Estados Unidos estaba preparado para ir mucho más lejos si hubiese sido necesario.
Mientras el chavismo balbucea comunicados y habla de “agresión”, lo cierto es que Maduro cayó sin disparar un tiro y sin poder esconderse, dejando al descubierto lo que muchos ya sabían: los regímenes autoritarios viven de la propaganda… hasta que la realidad les toca la puerta. Y esta vez, la puerta la tumbó Estados Unidos.







