Semanas antes de su extracción de Venezuela, Donald Trump ya había advertido a Nicolás Maduro: “Tienes que rendirte”. Según relató el propio expresidente en Fox News, Maduro estuvo cerca de ceder, pero finalmente fue necesaria una operación mucho más quirúrgica y poderosa, que Trump calificó como un símbolo importante del poder estadounidense.
El expresidente describió el operativo como “extremadamente complejo”, con decenas de aviones, helicópteros y cazas participando en la operación. Según Trump, el equipo logró ingresar a zonas que consideraba “impenetrables”, con “puertas de acero” que fueron neutralizadas en segundos, mostrando la precisión de lo que él llamó una maniobra impecable.
Trump aseguró que siguió toda la operación desde Mar-a-Lago, acompañado de generales y expertos, manteniendo comunicación directa entre Florida y el terreno en Venezuela. La misión se pospuso varios días por condiciones climáticas adversas hasta encontrar “el momento exacto” para actuar.
Según su relato, Maduro se encontraba “en una fortaleza” intentando refugiarse, pero fue capturado en segundos, sin que se registraran muertes entre las fuerzas participantes. Hubo algunos heridos, pero ninguna pérdida de personal ni de aeronaves, aseguró Trump: “Todo volvió a casa”.
La narración del expresidente pinta un escenario de operación militar rápida, precisa y letal para la propaganda chavista, que deja claro que cuando la planificación y la tecnología se combinan, incluso los símbolos más seguros del régimen pueden caer en cuestión de horas.







