Trump y Marco Rubio ponen la mira sobre Cuba tras captura de Maduro en Venezuela: «La gente ha sufrido por muchos años… es un desastre»

Redacción

Durante una rueda de prensa en Mar-a-Lago, el presidente Donald Trump no se anduvo con rodeos y definió a Cuba como “una nación fallida”, adelantando que será un tema sobre el que Washington seguirá hablando. La pregunta de un periodista sobre si tenía algún mensaje para la Isla dio pie a declaraciones directas y sin concesiones.

Trump fue claro: “Ese sistema no ha sido muy bueno para Cuba… la gente ha sufrido por muchos años… Cuba es un Estado fracasado en este momento”, aseguró. También planteó que Estados Unidos quiere ayudar a la población cubana, así como a quienes fueron obligados a salir de la Isla y hoy viven en EE. UU.

Después, el micrófono pasó a Marco Rubio, secretario de Estado, quien no se quedó atrás. Su intervención fue contundente: “Cuba es un desastre… no tienen economía, está en colapso total”, lanzó, señalando que el régimen ha sido incapaz de sostener siquiera lo básico para su pueblo.

Rubio aprovechó para conectar la situación cubana con Venezuela, recordando que la seguridad y la inteligencia de Maduro han estado históricamente llenas de cubanos, y que el chavismo prácticamente dependió de La Habana para mantener su control. Según Rubio, uno de los problemas más graves que enfrentan los venezolanos ha sido tener que “declarar la independencia de Cuba”, señalando que La Habana prácticamente intentó colonizar el país vecino desde el punto de vista de la seguridad y la vigilancia política.

La advertencia final de Rubio fue directa y con un toque de ironía: “Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado al menos un poco”. Una frase que no deja dudas sobre la mirada crítica de Washington hacia el régimen cubano.

El intercambio cerró con recordatorios sobre sanciones energéticas ya anunciadas por Trump. Rubio enfatizó que el petróleo sancionado no llegará a Cuba, una clara advertencia sobre cómo se manejarán los suministros que históricamente han sostenido al régimen.

En pocas palabras, Trump y Rubio dejaron muy claro que Cuba no solo es un Estado fallido, sino también un actor vigilado y bajo advertencia directa, cuya influencia en la región y apoyo a gobiernos como el de Maduro no pasará desapercibida.

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