Marco Rubio confirma que darán una «oportunidad única e histórica» a Delcy Rodríguez frente a Venezuela como presidenta

Redacción

En medio del terremoto político que dejó la captura de Nicolás Maduro, el secretario de Estado Marco Rubio dejó claro que Estados Unidos no se guiará por palabras bonitas ni declaraciones de ocasión, sino por lo que haga —o deje de hacer— el régimen chavista en los próximos días.

En entrevista con The New York Times, Rubio fue directo, sin florituras. Dijo que Washington evaluará la situación a partir de las acciones concretas y los hechos reales que adopte el chavismo tras la caída de su líder máximo. Según el jefe de la diplomacia estadounidense, los actores que hoy mueven fichas en Caracas enfrentan “oportunidades únicas e históricas” para demostrar si están dispuestos a servir de verdad a Venezuela o a seguir aferrados al desastre.

Mientras tanto, en Caracas, Delcy Rodríguez salió al ruedo con el guion de siempre. Horas después de la captura de Maduro y de Cilia Flores, la vicepresidenta del régimen aseguró que su gobierno estaría dispuesto a un relacionamiento “de respeto”, siempre —eso sí— bajo sus propias condiciones y su particular interpretación de la “legalidad internacional”.

Rodríguez exigió la “liberación inmediata” de Maduro, al que volvió a presentar como “el único presidente” del país, ignorando la realidad política y judicial que hoy lo tiene bajo custodia estadounidense. Aseguró que el pueblo venezolano estaba “indignado” y habló de un supuesto país “activado”, aunque sin mostrar señales claras de respaldo popular más allá del aparato del poder.

En su intervención anunció la activación del Consejo de Defensa de la Nación y mencionó un decreto de “conmoción externa” firmado por el propio Maduro antes de ser detenido. Según explicó, ese documento sería enviado al Tribunal Supremo de Justicia para su aval constitucional, en una maniobra que muchos leen como otro intento desesperado de blindarse legalmente mientras el poder real se les escurre de las manos.

Fiel al libreto chavista, Rodríguez insistió en que Venezuela “no será colonia de nadie” y calificó la operación estadounidense como una “barbarie” que violaría el derecho internacional. También dijo que el régimen está listo para defender los “recursos naturales”, con especial énfasis en los hidrocarburos, dejando claro que el petróleo sigue siendo el verdadero nervio del conflicto.

Fue en el tramo final donde puso sus cartas sobre la mesa. Afirmó que solo aceptarán relaciones con Estados Unidos si se dan “en un marco de respeto” y bajo las leyes del propio régimen. En otras palabras, quieren negociar, pero sin rendir cuentas, sin asumir responsabilidades y sin reconocer el colapso del modelo que defienden.

Las declaraciones de Rodríguez contrastan con lo dicho previamente por Donald Trump, quien aseguró que su equipo ya había mantenido contactos con ella y que se había mostrado “a disposición” de Washington. Más allá de los matices, el mensaje de Rubio deja poco espacio para la confusión: esta vez no bastarán discursos ni victimismo, y el chavismo tendrá que demostrar con hechos si aún le queda algo de credibilidad política.

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