Régimen activa la «disposición combativa» para los jóvenes que cumplen el Servicio Militar Activo tras incursión de EEUU en Venezuela

Redacción

Un joven que cumple el Servicio Militar Activo (SMA) en Cuba denunció que su unidad fue colocada en “disposición combativa” tras los recientes acontecimientos vinculados a Venezuela, una señal inquietante que vuelve a encender las alarmas entre las familias cubanas.

La información fue difundida este sábado por el periodista Yosmany Mayeta Labrada, quien reprodujo el mensaje del recluta desde la Unidad Militar 1573 de Defensa Antiaérea, ubicada en Santiago de Cuba. Según el testimonio, los jóvenes fueron movilizados de forma interna sin explicaciones claras ni comunicación oficial.

“Tras lo de Venezuela, aquí nos tienen en disposición combativa”, afirma el mensaje atribuido al joven, una frase corta pero cargada de miedo, incertidumbre y ese silencio típico del aparato militar cubano, donde todo se ordena y nada se explica.

Hasta el momento, el régimen no ha emitido ningún comunicado oficial aclarando qué tipo de medidas fueron activadas ni el alcance real de la supuesta alerta militar. Como casi siempre, la información llega a cuentagotas y gracias a denuncias ciudadanas, no por canales institucionales.

En redes sociales, la publicación generó una ola de angustia. Varias personas dijeron tener familiares dentro de esa misma unidad. Una usuaria contó que sus hermanos gemelos están allí y que su madre está “de los nervios”, mientras otra confesó que muchas madres están alteradas, desesperadas y rezando por sus hijos.

Algunos comentarios aportaron detalles adicionales. Varios identificaron la instalación como la que se encuentra en el Camino Viejo al Cobre, y otros aseguraron haber visto helicópteros militares sobrevolando la zona con rumbo a Holguín. “Ya se dio alarma de combate”, escribió un internauta tras ver las aeronaves en el aire.

Una madre, con la crudeza que solo da el miedo real, escribió: “Mi hijo está ahí y no quiero ni pensar en que pase nada, mañana voy para allá”. Ese es el país real, muy lejos del discurso épico que repite la propaganda oficial.

La preocupación no surge de la nada. El Servicio Militar en Cuba arrastra un historial trágico, marcado por muertes, negligencias y silencio institucional. En diciembre, el padre de un joven fallecido publicó decenas de imágenes de reclutas muertos o con secuelas graves, denunciando la impunidad con la que el Estado maneja estos casos.

Según ese recuento, al menos 78 adolescentes han muerto desde 2019 dentro de unidades militares, en hechos que incluyen accidentes, negligencia médica y suicidios. Ninguno de esos casos ha sido investigado con transparencia. Ninguno ha tenido responsables claros.

A este clima se suma el adoctrinamiento constante. A inicios de diciembre, en Santiago de Cuba, las autoridades movilizaron a niños y adolescentes para actos políticos en honor a Fidel Castro, presentados como homenajes patrióticos. Las imágenes de menores uniformados y cargando retratos del dictador reavivaron las críticas sobre el uso de la juventud como carne ideológica.

Todo ocurre mientras el país vive apagones, escasez y un descontento social que el régimen intenta tapar con consignas y amenazas veladas. Militarizar, callar y asustar sigue siendo la receta de un poder que ya no convence a nadie.

La activación de unidades militares, el miedo de las madres y el silencio oficial dibujan un mismo cuadro: un gobierno que protege su control, aunque sea a costa de los hijos de otros. En Cuba, el uniforme sigue pesando más que la vida.

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